contador de visitas gratis
Search
sábado 19 septiembre 2020
  • :
  • :

El cáncer en Chile – José Ruiz Santana – Opinión

El cáncer es una enfermedad en la cual hay un crecimiento descontrolado de células, las que pueden formar lo que comúnmente llamamos tumor. Con el tiempo este tumor puede crecer e invadir los tejidos contiguos afectando a órganos o tejidos de nuestro cuerpo.

En algunos casos las células anormales se diseminan a través de la sangre hacia otras partes de nuestro cuerpo en  lo que se conoce como metástasis.

El cáncer, a pesar de los innumerables avances en su diagnóstico y tratamiento, sigue siendo una de las causas principales de enfermedad, mortalidad y discapacidad.

El cáncer es una enfermedad que, en un porcentaje importante de quienes lo padecen, se puede curar si se pesquisa y diagnóstica oportunamente.

Sin embargo es una enfermedad especial y diferente que conlleva una gran carga emocional. La noticia de que una persona que conocemos tiene cáncer nos causa un gran impacto. Sobre todo si es alguien cercano como un amigo, amiga, familiar o tal vez uno mismo.

Recibir la noticia que es uno quien sufre cáncer es un gran impacto y genera una fuerte respuesta de stress, se activan muchos tipos de miedos: miedo a la muerte, a ser dependiente, miedo a sufrir mucho, a no ser capaz de aguantar el dolor, miedo a ir al hospital, miedo a seguir recibiendo malas noticias.

Junto a los miedos anteriores aparece otra gran preocupación, la preocupación del costo económico que tendrá el tratamiento de la enfermedad y el temor a ver como deberá financiarse.

La experiencia del cáncer solo la conoce quien tiene la enfermedad.

A pesar de lo dicho, en nuestro país no existe una Política Pública destinada a un tratamiento integral de esta enfermedad que deben enfrentar cada año 45 mil chilenos o chilenas y que representa la segunda causa de muerte a nivel nacional y la primera en algunas regiones.

Chile tiene el triste record de tener 25 mil personas que mueren por cáncer al año.

La semana recién pasada se aprobó en el Parlamento la denominada Ley del Cáncer, iniciativa destinada a favorecer a todas las personas diagnosticadas con la enfermedad y asegura entre otras cosas el tratamiento y la protección laboral.

Igualmente esta ley permitirá planificar, desarrollar y ejecutar políticas públicas, programas y acciones destinadas a establecer  las causas y prevenir el aumento de la incidencia del cáncer.

Considera igualmente el adecuado tratamiento integral  y la recuperación de la persona diagnosticada con cáncer.

Se crea, también, un fondo de financiamiento adecuado para lograr ese objetivo; constituyendo un paso relevante en la promoción de la salud, fortaleciendo y creando conciencia sobre la necesidad de una atención de calidad, oportuna y equitativa para la población del país, que permita disminuir progresivamente la incidencia y mortalidad a causa de esta enfermedad; lo cual permitirá un mejoramiento en la calidad de vida de las personas, familias y sus comunidades.

Asimismo esta iniciativa encarga al Ministerio de Salud la elaboración de un Plan Nacional del Cáncer, cuyo fin será desarrollar y sistematizar las diversas políticas, planes y programas, entre los que deberán contemplarse los objetivos estratégicos, líneas de acción, metas e indicadores de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento, investigación, formación y capacitación de recursos humanos, rehabilitación y cuidados paliativos del cáncer, con un enfoque de atención integral de la persona y su familia.

También por medio de esta Ley se dispone la implementación de una Red Oncológica Nacional, la que formará parte de la Red Asistencial de Salud, integrada por centros especializados, distribuidos equitativamente a lo largo del país, cuyas finalidades serán el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes con cáncer.

En teoría y en el papel aparece muy bien, ojalá todo lo que se dice se haga realidad, especialmente el destinar los recursos financieros necesarios y muy especialmente la formación y capacitación de los recursos humanos, de todos los recursos humanos, no solo del recurso médico, también del Enfermero o Enfermera, del Tecnólogo Médico, del Kinesiólogo o Kinesióloga, del Técnico de Enfermería, del personal administrativo, del personal de Aseo. Que los Centros Médicos cuenten con Psicólogos o Psicólogas, Psiquiatras, Terapeutas.

Que la Formación y Capacitación no sea sólo en el área médica, que la persona enferma de cáncer encuentre en los profesionales y en los Centros Médicos todo lo necesario para el tratamiento de la enfermedad tanto desde el punto de vista médico, como desde lo psicológico y social del enfermo y su familia.

Ser diagnosticado de cáncer es una experiencia indescriptible, se sufre una angustia terrible pensar en lo que viene. Todos los miedos mencionados más arriba aparecen violenta y brutalmente.

Pero allí, alguien se da cuenta que tienes un Convenio con la Fundación Arturo López Pérez, convenio por el cual se cancela una módica cuota mensual. En un torbellino de sensaciones y emociones aparece mágicamente una persona que averigua si tu convenio está  vigente y si, está vigente, por lo cual solo debes dirigirte hacia allá para activarlo.  

Al llegar a la Fundación te sientes acogido, te atienden amablemente, tan amablemente que la misma Ejecutiva de Convenios se encarga de pedir la hora para el especialista requerido. Conseguida la hora, para dos días después, solo queda esperar, esperar que el tiempo pase rápido mientras en tu cabeza dan vueltas miles de especulaciones.

Y llega el día y hora de atención, pero….oh sorpresa, los funcionarios de la Fundación se encuentran en Paro legal, motivo por el cual los box de atención se encuentran bloqueados. Se pregunta si habrá alguna posibilidad de atención y aparece la secretaria que llama por teléfono al médico especialista quien manifiesta que no es posible atender pero que le envíen a su correo todos los antecedentes que él los analizará para ir avanzando.

Se envían los antecedentes y el médico, sin conocer al paciente, sin haberlo atendido nunca, le responde el correo y le expresa que todo indica un cáncer y que espera que la atención se reanude al día subsiguiente y que si no consigue reagendar hora para ese día no importa, que concurra igual a la clínica, a un box determinado y que espere, que en algún momento será atendido.

Durante la estadía en la Fundación López Pérez las personas son el centro de atención, primero la atención después lo administrativo. Todos se ocupan que la atención y recuperación sean óptimos.

Al salir de alta, en la hoja de epicrisis y en tamaño gigante el médico anota su número de celular expresando: “Este es mi número de celular, cualquier duda, consulta  o molestia que sienta, me llama”.

Transcurre el tiempo y es hora de preguntar por la cuenta, a pesar que habían dicho que ellos llamarían y que si no llaman no hay que preocuparse pues a DICOM no lo enviarían. Resultado de la llamada: estado de la cuenta 0 pesos.

En tiempos de pandemia corresponde control con el Urólogo, no es necesario ir a la clínica, hay atención por Telemedicina.

Ahora es necesario atención con Radioterapeuta, pero ya se sabe, hay pandemia, pero hay que conseguir la hora. Se llama a la Fundación desde donde manifiestan que “hay hora con el radioterapeuta para el Viernes a las 09.30. a esa hora el médico lo llamará”.

Y el Viernes a las 09.30 el médico radioterapeuta llama amablemente. Es necesario un medicamento el cual será remitido desde la Fundación. Costo del medicamento: 0 pesos.

El Instituto Oncológico FALP o Fundación Arturo López Pérez dispone de los recursos más avanzados para el tratamiento del cáncer y también  pone al alcance del enfermo y su familia  los recursos necesarios para acompañarlos durante todo el proceso de la enfermedad, a través de equipos de psiquiatras, psicólogos, terapeutas en diversas disciplinas otorgando así una atención integral.

Muchos Natalinos y Natalinas. Muchos magallánicos y magallánicas. Muchos chilenos y chilenas son atendidos en esta Fundación y han podido palpar como hacen carne sus valores de respeto, colaboración, responsabilidad, eficiencia y transparencia y que es efectivamente una institución sin fines de lucro y comprometida con la generación de valor social.

Ojalá la Red Asistencial de Salud, el personal que se forme y capacite y que se contempla en la Ley del Cáncer sean como el Instituto Oncológico de la Fundación Arturo López Pérez.

Esa es mi opinión. Y como el COVID-19 aún está entre nosotros es necesario que nos cuidemos, es necesario usar la mascarilla, mantener la distancia física, lavarnos las manos las veces que sea necesario. Cuidarnos es necesario para volver a encontrarnos, para participar del plebiscito del 25 de Octubre, cuidarnos es necesario para que todos juntos podamos escribir la Nueva Constitución Política de nuestro país que recoja nuestro anhelo de tener un estado que cuide y proteja a todos los chilenos y chilenas.

José Ruiz Santana

Ex Gobernador

Provincia Ult. Esperanza.