Orígenes históricos del Día Internacional de la Mujer | Historia y memoria
En 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora aunque no se estableció una fecha fija para su celebración.
La propuesta de Zetkin fue respaldada en forma unánime por la conferencia a la que asistían más de cien mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras elegidas para el parlamento finlandés. El objetivo era promover la igualdad de derechos, incluso el sufragio para las mujeres. Además de Zetkin, otras pioneras en la reivindicación de sus derechos fueron las lideres socialistas y comunistas Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontái, Nadezhda Krúpskaya e Inessa Armand.
Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de personas, que exigieron para las mujeres el derecho de voto y el de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.
Menos de una semana después, el 25 de marzo de 1911, 123 jóvenes trabajadoras y 23 trabajadores, la mayoría inmigrantes, murieron en el trágico Incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, por no poder salir del edificio, pues habían sido encerradas sin posibilidad de escapar. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer Trabajadora se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.
En 1913, en el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la Primera Guerra Mundial, las mujeres de Rusia celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero.
En 1914, en Alemania, Suecia y Rusia se conmemoró por primera vez, de manera oficial, el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo. En los demás países de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo para protestar por la guerra y para solidarizarse con otras mujeres.
En plena Primera Guerra Mundial, en la que habían muerto dos millones de soldados rusos, se produjo la Revolución de Febrero, que marcó la primera etapa de la Revolución rusa de 1917. En la primera mitad de febrero de 1917, el inicio de una hambruna provocó revueltas en la capital rusa, Petrogrado, actual San Petersburgo. El 3 de marzo de 1917, al cerrar la mayor fábrica de Petrogrado, la factoría Putilov, quedaron 30 000 trabajadores en situación precaria.
El 8 de marzo de 1917, se celebró una serie de mítines y manifestaciones con motivo del Día Internacional de la Mujer, que en forma progresiva alcanzó un fuerte tono político y económico. Incidentes entre amas de casa en las largas colas por conseguir pan se convirtieron en manifestaciones espontáneas contra la monarquía y a favor del final de la guerra. Comenzó así el levantamiento popular que acabó con la monarquía, sin preparación ni coordinación de los partidos revolucionarios51 que se denomina Revolución de Febrero y tuvo lugar entre el 23 y el 27 de febrero de 1917 según el calendario juliano que se usaba en la Rusia zarista.


