Historia Natalina; “Los años de la nacionalidad negada”, por Ramón Arriagada Empresario
En una de mis columnas anteriores, hice mención a la necesidad de fijar períodos para un mejor estudio del desarrollo histórico de Puerto Natales. A la primera etapa la denominaba “Fundacional” y finaliza en el año 1906, cuando injustamente son expulsados aquellos colonos que habían declarado al árbitro inglés, que los territorios de Ultima Esperanza eran chilenos. Seguiría a la instancia anterior, la etapa de “Consolidación de la Gran Empresa Capitalista de la Tierra”, cuya extensión en el tiempo será entre los años 1906 y 1915 con los trabajos en campos y frigoríficos, por parte de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, componente del gran conglomerado inglés, Duncan Fox.
El período posterior de nuestro desarrollo económico, será entre los años 1915 y 1922, al cual llamamos “Fulgor y decadencia de los movimientos sociales”. Las labores de campos y frigoríficos en la Patagonia requerían de mano de obra asalariada. Las grandes propiedades ganaderas no consideraban fronteras entre Chile y Argentina; por lo tanto, lo que se criaba en las estancias de la Provincia de Santa Cruz, se faenaba en Magallanes.
Los vapores de Braun y Blanchard, traían en sus bodegas cargamentos humanos provenientes de la isla grande de Chiloé, donde desde octubre de cada año funcionaban oficinas de enganche. La “Explotadora”, le interesaba traer hombres solos. Nunca fue política erradicar población en los confines australes. Como reacción se producen movimientos sociales como los de Puerto Natales (1919), Punta Arenas (1920) y Estancias argentinas (1921). Su aplastamiento violento y a veces despiadado, contaban con la colaboración de los ejércitos de ambos países, aunados en la tarea de perseguir “desarrapados”. Las señales de los gobiernos estaban dirigidas a la no tolerancia de nuevas interferencias y peticiones. Había que dar tranquilidad social a los generadores de riquezas.
A partir de 1922 el adelante registramos en los territorios patagónicos una “meseta histórica” de pura paz y tranquilidad en los espíritus; parafraseando a Mateo Martinic, nuestro Premio Nacional de Historia, llamaremos a esta etapa “Los años de Largo Sosiego”. Se extenderá hasta el año 1951. Será una larga siesta patagónica, sociológicamente interesante por el énfasis de la radicación de la población chilota en estos territorios. Durará este periodo hasta el año 1950, cuando por resolución del gobierno trasandino, se prohíbe traer a Chile animales en pié, para ser faenados. Deja de producir el Frigorífico Natales (1947). Pero los desocupados parten a trabajar a las minas de carbón argentinas de Rio Turbio. Nuestros ovejeros y matarifes se transforman en mineros.
Chile se desentiende de Puerto Natales y nos transformamos en apéndice económico de la República Argentina. Con una fuerza de trabajo de dos mil quinientos mineros, cuyos dormitorios están en territorio chileno, no éramos para el Estado ni siquiera una variable independiente del problema. Por lo tanto desde 1950 a 1978, serán años que llamaremos de “La nacionalidad negada”. La ruptura de este depender por conveniencia- será traumática- y sobrevendrá a raíz del conflicto territorial por el Canal Beagle. Las beligerancias, llevaron a Argentina a negar trabajo a los chilenos en Río Turbio. Muchos mineros fueron “deportados” contra su voluntad a Chiloé.
Deviene a raíz de la expulsión económica comentada, una nueva reconversión laboral; nuestros desahuciados mineros, recuerdan sus orígenes marineros en las islas de su Chiloé natal, serán desde aquellos años hasta ahora, nuestros pescadores. Los mismos que en fiordos y canales encontrarán en abundancia, recursos de valor incalculable para lejanos y exclusivos paladares.

