Tribunal Oral Penal de Punta Arenas condena a 3 años y un día de presidio a autor del delito de abuso sexual de menor de edad

Tribunal Oral Penal de Punta Arenas condena a 3 años y un día de presidio a autor del delito de abuso sexual de menor de edad

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Punta Arenas condenó hoy –martes 8 de mayo– a Claudio Patricio González Estrof a la pena de 3 años y un día de presidio efectivo, como autor del delito consumado de abuso sexual de menor de edad. Ilícito perpetrado el 16 de agosto del año pasado, en la ciudad.

En fallo unánime, el tribunal –integrado por los jueces Luis Álvarez Valdés (presidente), Jaime Álvarez Astete (redactor) y Guillermo Cádiz Vatcky– aplicó, además, a González Estrof las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para derechos políticos y la inhabilitación absoluta para cargos y oficios públicos durante el tiempo de la condena; más las especiales de interdicción del derecho de ejercer la guarda, a la sujeción a la vigilancia de la autoridad durante los 10 años siguientes al cumplimiento de la pena principal, y la inhabilitación absoluta para cargos, empleos, oficios o profesiones ejercidos en ámbitos educacionales o que involucren una relación directa y habitual con personas menores de edad por el lapso de 5 años; más el pago de las costas.

Una vez ejecutoriado el fallo, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de la muestra biológica del sentenciado para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.

El tribunal dio por establecido, más allá de toda duda razonable, que en la madrugada del 16 de agosto de 2017, la menor de 16 años compartía junto a una hermana y una amiga en la Plaza de Armas de Punta Arenas. Lugar donde consumieron bebidas alcohólicas junto a un grupo de 6 a 8 hombres. Posteriormente, pasadas las 2.30 de la madrugada, todos se trasladaron a una casa abandonada en calle Martínez de Aldunate, lugar donde continuaron bebiendo alcohol y en el que Claudio González Estrof procedió a tomar de los brazos a la menor y llevarla forzadamente hacia un baño, donde -sin el consentimiento de la víctima- le realizó tocaciones. La menor logró zafarse de la situación, siendo rescatada por un joven del grupo. Además del trauma psicológico producto de la agresión sexual, la joven resultó con lesiones en los brazos consistente en equimosis de carácter leve.