La influencia de Bernardo O’Higgins en la toma de posesión del Estrecho de Magallanes
La Constitución de 1833 señalaba que el límite sur del territorio de Chile era el Cabo de Hornos. Por lo tanto, una vez terminada la guerra de la Independencia e incorporado el territorio de Chiloé al Estado de Chile, algunas mentes pioneras comenzaron a *pensar la necesidad de alcanzar el estrecho de Magallanes.
El Presidente Manuel Bulnes inspirado por una constante correspondencia de O’Higgins desde su exilio en Perú, toma la decisión de ordenar la organización de una expedición marítima para tomar posesión del Estrecho de Magallanes. Necesariamente el viaje tenía que ser organizado por la Armada de Chile, en aquel entonces denominada Marina de Chile. Impartidas las instrucciones políticas generales desde Santiago durante el año 1842, se concibió acertadamente que el punto geográfico más adecuado para emprender la toma de posesión del Estrecho de Magallanes y de la Patagonia era el territorio de Chiloé.
La decisión gubernamental de tomar posesión del estrecho, como se sabe, respondió a una compleja combinación de factores y circunstancias, a saber:
a) la constante presión intelectual que había ejercido Bernardo O’Higgins hasta su muerte (1842), para que se adopten medidas concretas que permitan ocupar el Estrecho y la Patagonia, ante el creciente interés de Gran Bretaña y Francia en esa región. Una numerosa correspondencia de O’Higgins dirigida a distintas autoridades avala esta afirmación.
b) Una activa campaña de prensa desarrollada por Domingo Faustino Sarmiento (durante noviembre de 1842), llamando la atención de la opinión pública y de las autoridades en favor de dicha ocupación, en favor del fomento del comercio, del poblamiento de las tierras australes y de la primacía de Chile en reclamar derechos sobre la Patagonia.
c) El proyecto presentado a fines de 1841 por el marinero y cazador de lobos estadounidense Jorge Mabón, para instalar un servicio de remolcadores de veleros en el estrecho de Magallanes, idea que fue pospuesta por las autoridades, hasta que la ocupación chilena se hiciera efectiva.
La influencia de O’Higgins en esta decisión trascendental ha sido frecuentemente destacada por nuestra literatura histórica. El Libertador conocía la mentalidad inglesa y europea y abrigaba una profunda preocupación para que se ocupe el Estrecho y la Patagonia.
Bernardo O´Híggins, producto de sus estudios en Perú y España, y de su prolongada estancia en Inglaterra, así como de los contactos e influencia que en esos países recibió, desarrolló una acabada conciencia marítima que lo llevaron a visualizar todas las áreas de interés en las cuales la incipiente República debía consolidarse para ser una nación próspera, inserta en la comunidad internacional,
con una visión amplia, cohesionada e ilustrada. O’Higgins percibía claramente de la
imperiosa necesidad de consolidar sus fronteras.
Su pensamiento lo dejó reflejado a través de numerosas acciones y escritos, mediante los cuales se refirió a la colonización del sur a ambos lados de la cordillera, demostrando una permanente preocupación por la zona austral de Chile y su incorporación al desarrollo nacional.
En particular, dicho pensamiento se plasmó en dos proyectos, formulados entre 1837 y 1842: uno de ellos, que proponía la creación de un servicio de buques a vapor que debían remolcar a los veleros que atraviesen por el Estrecho de Magallanes; y el otro, de colonización propiamente tal, orientado a la creación de dos o tres poblados en las costas del Estrecho, con medios para la reparación de naves y
con recursos pára la creación de industrias y actividad económica suficiente como para abastecer el tráfico marítimo y el propio poblamiento patagónico.
Además, una de sus principales inquietudes las representó en la necesidad de explorar y facilitar la navegación por las aguas interiores, como también se preocupó por otorgar beneficios de inmigración a irlandeses para desarrollar la pesca, especialmente en el área de Chiloé.
Siempre en la misma línea de ideas, fue O’Higgins el primero que concibió la idea de traer vapores desde Inglaterra, para remolcar veleros a través del Estrecho de Magallanes, estableciendo una línea de remolcadores con puerto en algún punto de dicho canal.
El 3 de mayo de 1841, OHiggins escribe a Chile:
«El viaje que hicieron el año pasado los vapores Perú y Chile por los estrechos
de Magallanes en el término de treinta horas, es un hecho decisivo de la importancia
del vapor en esos estrechos. No hay ya duda alguna que buques de vela que se dirigen
al Pacífico pueden conducirse por los estrechos, en pocos días, por buques de vapor de
remolcar, y por tanto evitar la demora, el maltrato, las averías de sus cargamentos y
los peligros de los temporales a los que están más o menos expuestos los que doblan el
Cabo de Hornos, y con lo que está V. familiarizado suficientemente por la experiencia
propia para que me sea necesario hacerle observaciones a este respecto.
Las ventajas de pasar los estrechos por vapores remolcadores son, por tanto, tan
evidentes, que solo resta examinar hasta que punto esas ventajas pueden valorizarse
para comprarlas a un precio equitativo […].
[…] Será necesario calcular el número de buques de todas las naciones que
ahora doblan el Cabo de Hornos, y qué cantidad se considerará como una remuneración
competente para conducirlos por los estrechos. Con estos datos se verá si el gobierno
de Chile debe conceder un auxilio pecuniario, y de cuánto, para sostener la empresa,
o si será bastante para impulsarla, el establecimiento de colonias en los lugares más
aparentes de los estrechos con el fin de proveer gratis a los vapores de leña, agua y
verduras, y por la plantificación de un arsenal naval en la que las refacciones puedan
hacerse prontamente y a poca costa.»
Esta idea -como se verá- la recogió coincidentemente Jorge Mabón a fines de 1841 proponiéndola al Gobierno del Presidente Bulnes.
Por su parte, el primer paso en la dirección de la ocupación efectiva, estuvo representado por el nombramiento (el 1 de abril de 1842) de Domingo Espiñeira, un Comisario Contador de Marina, como Intendente y Comandante General de Armas de Chiloé.
En abril de 1842 y antes de asumir su nuevo cargo, Espiñeiro recibió instrucciones del Ministro de Guerra y Marina, Manuel Montt, en cuanto a recoger toda la información posible sobre el Estrecho de Magallanes y ubicar los lugares más apropiados en éste, para instalar la colonias chilena en el estrecho.
Manuel Luis Rodríguez U.

