A Carlos Vega Delgado | Andro Mimica, SEREMI de Gobierno región de Magallanes
Pretendió marcharse en silencio, con la sencillez de los grandes, pero, para los magallánicos nunca su figura, su pluma afilada, su cultura, su aporte al Periodismo, fundamentalmente investigativo, podía pasar inadvertido.
Carlos Vega Delgado, fue de pocos honores, más todavía rehuía casi de toda exposición, así y todo sólo hace algunos meses, el Colegio Regional de Periodistas, logró sacarlo de su hogar en Vicente Reyes, para llevarlo al Club Croata, dónde en presencia de sus pares, periodistas, escritores e historiadores, recibió el homenaje a una obra gigantesca, a una escuela sin fronteras, para quienes alguna vez bebieron del manantial inagotable de sus conocimientos.
Nuestras autoridades no le hicieron entrega ni de diplomas ni medallas, no hubo decreto alguno que lo declara alguna vez «Hijo Ilustre de la Región. Es cierto, para Carlos no sólo era intrascendente, sino, hasta incómodo.
Carlos Vega Delgado, hijo de otra destacada pluma y voz de un ayer cada vez más lejano, don Carlos Vega Letelier, se convenció a temprana edad, mientras era estudiante de la Universidad de Concepción, que, «la memoria es un arma invisible para los oprimidos.
Carlos Vega Delgado, entendió que este maravilloso oficio del periodismo, no se agota con la inmediatez, con lo bombásticamente o golpe periodístico, entendió que más importante era dejar huellas profundas para reconstruir el pasado, pero teniendo siempre al frente lo que deberíamos hacer mañana.
Vega Delgado, volvió desde la Universidad al terruño austral, para aportar con su agudeza desde los diarios locales, La Prensa Austral y El Magallanes y radio La Voz del Sur, fue su escenario propicio para defender sus convicciones alineadas con la Unidad Popular y el Gobierno de Salvador Allende. Esa entrega y dignidad, le significó constituirse en prisionero político en isla Dawson como cientos de coterráneos.
Carlos Vega, sin más aporte que su arrojo, compromiso y voluntad férrea, fue capaz de fundar la editorial Atelí durante los 80, para abrir sus puertas a soñadores y creadores, escritores y poetas como él. Siempre inquieto, pese a su salud quebrantada, logró publicar 120 capítulos de la revista Impactos, entre 1989 y el 2003, desde donde logro encender un potente faro de luz y esperanza que alcanzará dimensiones insospechadas, en la historias y épicas, que bien apuntaban a las luchas culturales, sociales, políticas y ambientales.
El miércoles fue sepultado en nuestro cementerio, se fue con los honores genuinos de su pueblo, con el reconocimiento de lo que en vida, para Carlos fue lo más importante, su familia, sus compañeros de sueños y afanes.
En nombre de del Gobierno del presidente Gabriel Boric y como vocero en la Región, reiteramos el pesar a su familia por su partida y el sentimiento de gratitud que guardaremos por siempre, por Carlos Vega Delgado, que, en nosotros, despertó desde el día en que lo descubrimos respeto y admiración.
El miércoles lo despedimos, pero, mientras en un banco de la escuela, de la biblioteca o exista en nuestros hogares un libro, una revista de Impactos, el escritor, periodista, poeta, el inclaudicable luchador, estará siempre presente en la Región Austral que sirvió y amó profundamente.

