Vida y trabajos en la colonia del Fuerte Bulnes en diciembre de 1845

Vida y trabajos en la colonia del Fuerte Bulnes en diciembre de 1845

El libro «Diario de Guerra del Fuerte Bulnes 1844-1850», publicado en Magallanes en 1999 por la Universidad de Magallanes, es una valiosa fuente que relata los trabajos y la vida cotidiana de los primeros colonos y soldados venidos de Chiloé con la Goleta Ancud, dos años antes, a través de la correspondencia entre los jefes responsables de la colonia y las autoridades de Chiloé y de Santiago.

Una vida de hombres, mujeres y niños marcada por las duras condiciones climáticas y por la precariedad de los recursos de subsistencia. La colonia del Fuerte Bulnes estaba compuesta de soldados de la Compañía de Artillería de Marina y sus familias y colonos civiles y sus familias. Todos ellos organizados en una guarnición castrense, pero que integraba también algunos colonos civiles voluntarios.

Desde la provincia de Chiloé tenían que ser enviados ganado, alimento para el ganado e incluso semillas para intentar alguna faena de agricultura.

Pedro Silva escribe al Intendente de Chiloé el 26 de diciembre y le informa que ha fondeado en Fuerte Bulnes la barca nacional «Ballena» transportando víveres y otros suministros: «a continuación un recio temporal que experimentamos al siguiente día de nuestra salida de Ancud y que continuó por horas, hemos tenido la desgracia de perder con el susto de la navegación, veinte vacas y los únicos dos bueyes que habían entre el ganado y a los pocos días después de desembarcado el resto de él en este puerto, han muerto dos vacas y dos terneras que componen 26 animales menos de los que sacamos de Chiloé. De los veinte fardos de pasto seco que vinieron para el uso de los animales fueron diez que he hecho desembarcar con el objeto de guardarlo para los meses de invierno en que se cubre el suelo de nieve y les es difícil encontrar que comer.»

Y agrega este detalle significativo de los inicios de la colonia en Magallanes: «Con respecto a las papas que embarcaron en Chiloé la mayor parte de ellas se ha podrido y por lo que hace a la cebada y el trigo también ha habido pérdidas por haber reunido estos artículos en chigua. De los terneros y ovejas han muerto nueve y también algunas gallinas y patos…»

Es posible imaginar a los colonos embarcando y desembarcando bolsas y fardos, junto al ganado mayor y menor.

El 28 de diciembre de 1845, escribe nuevamente Pedro Silva al Intendente de Chiloé, y le informa que «por la barca nacional «Ballena» envía la lista y el personal que regresa a Chiloé, además de «los víveres que se han embarcado en el mismo buque para consumo de los individuos para treinta días.»

Magallanes, 27 diciembre 2025

Manuel Luis Rodríguez U.