En los primeros años de la colonia de Punta de Arena, 1848-1850 | Manuel Luis Rodríguez | Historia y Memoria
En septiembre de 1849, con la escasa dotación de dos botes, los viajes más frecuentes de traslado de personal y materiales, se realizaban entre Punta de Arena, Agua Fresca (punto intermedio que tenía ya alguna importancia agrícola y maderera) y Fuerte Bulnes. Así lo indica Santiago Dunne en su comunicación del 30 de septiembre al Gobernador de Magallanes: “Mañana saldrá para ésa el Guardalmacenes de la Colonia a distribuir los víveres que se han conducido por el bote. Esta embarcación y la otra menor, también partirán el mismo día, si el tiempo lo permite, la primera llevará provisiones para Punta de Arena, y la segunda que va tripulada con los soldados que deben relevarse allí, conduce las del mes de octubre para los pobladores de Agua Fresca, y pasará hasta el primer punto, con el fin de que regresen en ella los que deben venirse.” ([1])
En otros términos, tan temprano como en 1849 el poblamiento colonizador chileno de la costa del Estrecho de Magallanes abarcaba tres puntos de la península de Brunswick: el propio Fuerte Bulnes, que iba siendo gradualmente desocupado; el sector de Agua Fresca, con pobladores que trabajaban en la construcción y reparación de un camino-sendero hacia el norte, y el asentamiento de Punta de Arena. Un bote a cargo de alguno de los marineros colonos, hacía las veces de correo entre dichos puntos, transportando herramientas, carga liviana, víveres e incluso personal militar destinado a uno u otro destacamento.
En Fuerte Bulnes se conservaba aún la herrería, como lo refleja este oficio fechado el 4 de septiembre de 1849, que le remite S. Dunne al Gobernador Mardones: “Tan luego como llegue a ésta el bote que conduce las herramientas que me remite V.S. para que se compongan, se emprenderá el trabajo y se mandarán en primera ocasión, concluídas que sean, después de lo cual se harán las hachas de que habla en su nota N° 125 fecha de ayer.” ([2])
No deja de ser paradójico, sino grave por lo que refleja de la inconsciencia que había en ciertos círculos de Santiago, respecto de los duros esfuerzos que realizaban marinos, colonos y soldados en la colonia de Magallanes, el que en medio de las luchas políticas capitalinas previas a la elección presidencial, un grupo de parlamentarios encabezados por el diputado liberal José Victorino Lastarria propusiera eliminar completamente el ítem presupuestario para esta colonia. Escribe el historiador F.A. Encina al respecto: “En la sesión del 19 de diciembre de 1849, José Victorino Lastarria, caudillo de la oposición en la Cámara de Diputados, pidió la supresión del item del presupuesto que consultaba fondos para sostener la colonia de Magallanes, ‘porque no reportaba utilidad ninguna a la conservación de esa colonia, ni por ahora ni por lo sucesivo’.” ([3])
Afortunadamente, esta proposicion fue rechazada.
En enero de 1850, las faenas de traslado de personal hacia Punta de Arena continuaban, como lo señala este elocuente oficio de Santiago Dunne (en Fuerte Bulnes) al Gobernador: “Me he aprovechado de esta ocasión para emitir casi todos los casados, previendo que aunque sufrirán algunas incomodidades allí a principio, por la falta de casas, tal vez no equivaldrán éstas el peligro del transporte en una embarcación pequeña, sin hablar de lo que podrían perder en la conducción de sus trastos.” ([4]) De estas frases, desprendemos que el traslado de muchos individuos con sus familias se efectuaba normalmente en alguno de los dos botes disponibles, lo que acentuaba los riesgos durante los desplazamientos.
El mismo Dunne escribe a su superior: “Mañana sale para ésa la lancha (si el tiempo lo permite) conduciendo los trastos de la viuda del armero, al cabo Araya con su familia y a los destinados Valentín Saldivia, José Alfaro y Nicolás Castillo. Cuando esté cargada la embarcación, se verá si puede llevar algunos víveres…” ([5])
La naciente colonia de Punta de Arena, a fines de la década de los cuarenta, era una pequeña aldea costera constituida por casitas de madera y una incipiente actividad económica. En marzo de 1850, el paso de un vapor estadounidense daba origen a algún intercambio con la colonia, como lo menciona Santiago Dunne desde Fuerte Bulnes en este oficio: «El vapor americano “West Point” ha llegado anoche a este puerto de arribada, en busca de leña, y pasa hasta Punta de Arena para procurársela…” ([6]).
En el paso de esta nave mercante, estaba en ciernes uno de los futuros rubros decisivos en el progreso material de Magallanes.
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.
Diario de guerra del Fuerte Bulnes, 1844-1850. Ediciones de la Universidad de Magallanes. Punta Arenas, 1999.
Peones, gañanes y obreros. Historia del Trabajo y los Trabajadores de Magallanes y la Patagonia, 1843-1973. 3 volúmenes. Punta Arenas, 2024. Dirección del Trabajo.
NOTAS Y REFERENCIAS.
[1] DGFB N° 154, 30 septiembre 1849, p. 378.
[2] DGFB N° 138, 4 septiembre 1849, p. 371.
[3] Encina, F.A.: Historia de Chile, Vol. XXIII. Santiago, 1984. Ed. Ercilla, p. 58.
[4] DGFB N° 186, 03.01.1850, p. 391.
[5] DGFB N° 7, 19.01.1850, pp. 395-396.
[6] DFB N° 23, 22.03.1850, p. 403.

