La pesca de la centolla: entre la tradición y la modernidad en los canales australes | Juan Salvador Miranda

La pesca de la centolla: entre la tradición y la modernidad en los canales australes | Juan Salvador Miranda

La navegación por los canales australes desde tiempos inmemoriales ha sido una experiencia mágica, imaginemos que todos los que se internaron por aquellos lugares pudieron sorprenderse con los paisajes, con tan solo pensar que los antiguos pueblos originarios en sus frágiles canoas surcaron esas aguas, que los chilotes en la goleta Ancud tomaron posesión de la región austral después de un largo viaje donde también cruzaron esas tortuosas aguas, y desde hace muchas décadas atrás los pescadores artesanales buscan su sustento en las profundidades del mar austral de los canales.

Un poco de historia.
La pesca de centolla en Magallanes comenzó formalmente en 1928, enfocándose inicialmente en Tierra del Fuego (Porvenir, Bahía Inútil) y luego expandiéndose a otras áreas como el Seno Almirantazgo, Isla Dawson, y el sur de la Península de Brunswick, convirtiéndose en un pilar económico de la región desde entonces. La pesca del crustáceo es una actividad artesanal clave en la región de Magallanes.
Medidas de regulación y administración
Las medidas de regulación y administración que existen actualmente en la pesquería de centolla son las siguientes:
Se utilizan trampas como arte de pesca, pero ahora se comenzaron a usar jaulas, las cuales son diferentes a las trampas, existe la prohibición de desembarque y comercialización de hembras, antes se pescaban con redes que hoy están prohibidas.
Una talla mínima legal de captura de machos de 12 cm de longitud del caparazón.
Ingreso de los ejemplares machos a plantas de proceso en estado integral (vivos).
Suspensión de la inscripción en el Registro Pesquero Artesanal del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).
La veda biológica se extiende desde el 15 de diciembre de cada año hasta el 15 de marzo del año siguiente.



Navegando y pescando

Para muchos es un sueño navegar por los canales de la Patagonia, pero para nosotros que estábamos realizando un estudio sobre la Centolla y ser parte de la tripulación de una lancha extractiva, fue maravilloso, porque es una experiencia única en la vida.
Poder entender la lógica de la pesca es algo extraordinario, primero hay que conformar un equipo que va a estar en zona de pesca durante varios meses, el capitán busca el crustáceo junto a la tripulación y logran crear un equipo sincronizado donde es fundamental la prevención y el autocuidado.
Tanto el lance como el izado de trampas son operaciones muy riesgosas, por el movimiento en cubierta y por el peso de las trampas, es por eso que los pescadores desarrollan con un cuidado tremendo, para no se produzcan ningún tipo de incidentes, y donde hasta el mínimo detalle es fundamental para que no se produzcan accidentes.
La captura se realiza con trampas y ahora se está comenzando a utilizar jaulas.
Para lograr una mayor captura se utiliza mayor cantidad de jaulas, a fuerza de material, pueden extraer mayor cantidad de crustáceos.
Para poder desarrollar una buena pesca es fundamental la carnada, para poder atraer a los crustáceos, existen varios tipos y de diferente calidad (Cabezas de merluza, Bacalao, sardinas, etc.)
Para la tripulación, la lancha extractiva se convierte en su hogar, porque muchos viven largos meses en la embarcación, tienen todas las comodidades que hoy pueden aspirar, un punto fundamental en la comunicación, hoy los pescadores están conectados gracias a internet, eso es algo muy importante tanto para ellos como para sus familias.
En definitiva, la pesca de la centolla en Magallanes es mucho más que una actividad económica; es un testimonio vivo de resistencia y adaptación en uno de los rincones más indómitos del planeta. Al proteger este recurso a través de regulaciones estrictas y al valorar el sacrificio de quienes hacen de los canales su hogar, no solo aseguramos la presencia de un producto de excelencia en las mesas del mundo, sino que también preservamos una identidad cultural que define al sur austral. Entre el frío del mar y la calidez de una conexión digital con la familia, el pescador de centolla sigue escribiendo, día tras día, la historia de los canales que un día asombraron a nuestros antepasados.