Un diseño inaugural desgastado | Víctor Maldonado | Opinión
- Kast es el presidente electo que ha logrado que más personas le digan públicamente que descartan ser sus ministros, como Daza, Carter y Kaiser.
- La idea de que esto no lo esté afectando es peregrina, solo que no se expresa aún por lo insólito que resulta un modo de proceder tan desgastante.
- Aparte de que se comprobó como falsa la percepción inicial de que la invitación a incorporarse al gabinete resultaría irresistible, se está constatando que el concepto que se tiene de equipo ministerial falla en su base.
- Kast estaba construyendo un equipo de primera línea muy homogéneo en cuanto a que compartían como característica que el acceso al poder se debía a la relación personal establecida con cada uno de ellos por separado. “Todos somos Kast”, parecían decir a coro.
- La implementación de este sencillo arreglo, en extremado personalista, no considera ningún contrapeso efectivo. Aunque había equipos negociando con las tiendas políticas, Kast vetaba a quienes no eran de su agrado y seguía la conformación del gabinete a su gusto.
- Cuando en Chile Vamos se dieron cuenta de que estaban nadando sin agua, empezaron a reaccionar con creciente resistencia. Sus preocupaciones se resumen en pocas palabras: no se está logrando un equilibrio aceptable.
- Kast está descubriendo que no es tan fácil que todos se amolden a tu voluntad. Además, tendrá que reconocer que su modo de actuar no es el más astuto del que se tenga registro. Podía evitar la presión institucional de colectivos como Chile Vamos, pero eso provoca una más tortuosa negociación bilateral.
- Carter ha demostrado que el que siente que se le necesita en el gabinete, más si tiene ambiciones políticas mayores, aprovecha de poner condiciones que lo harían acumular una inusual cuota de poder. Y esa no es la idea de quien quiere establecer una presidencia reforzada.
- La relación con los partidos suele ser muy molesta para un Presidente, pero su existencia no se debe a que sean agradables, sino a que son necesarios. No contar con su colaboración es mucho más complicado porque fragmenta las relaciones políticas, haciendo difícil el darle gobernabilidad al sistema.
- Si no son incorporados, partidos como Libertarios se adaptan a su condición de excluidos y se pueden convertir en especialistas de un hostigamiento sistemático, labor para la que parecen especialmente dotados.
- Kaiser señala que la preferencia en la partida por incorporar independientes al gobierno “lo único que hace es neutralizar la base de apoyo”. Puede que no sea una opinión desinteresada, pero no por eso deja de tener razón.
- Los ministerios no son solo premios, también afianzan el compromiso de los partidos con el Ejecutivo. Se puede optar por disminuir su presencia al comienzo, solo que, cuando se los necesita, su respuesta dista mucho de ser entusiasta.
- Kast tenía menos libertad para decidir de lo que pensaba. La idea de prever y controlar a tiempo potenciales fuentes de conflicto no tuvo la consideración que merecía. Si así se opera en tiempo despejado y con todos los ases en la mano, su desempeño en situaciones bajo presión no se augura como brillante.
Víctor Maldonado R.

