Los duros quieren y necesitan el conflicto | Víctor Maldonado | Carta al Director
- Cuando se trata de republicanos, las declaraciones respecto de la búsqueda de acuerdos son genéricas, mientras que las referencias a conflictos con la izquierda son específicas y se hacen en lógica de enfrentamiento.
- Arturo Squella, presidente republicano, deja en claro que no tiene dudas de que “la izquierda más radical va a intentar generar revuelo o imponer por la fuerza su mirada en las calles”. Para ese conflicto, real o no, se están preparando.
- Lo sorprendente es que aun cuando se reconoce que no toda la oposición seguirá una línea polarizada, no hay una sola propuesta de acercamiento práctico que se pueda entender como una apertura transversal al diálogo.
- Squella adelanta que se dedicarán a combatir el narcotráfico, el crimen organizado, pero también a las “personas que por la vía violenta tratan de instalar sus ideas”, y se encontrarán “con una respuesta muy fuerte del Estado”.
- Es usual que este personero pase de hablar en representación de su partido a asumir la vocería del futuro gobierno, como si entre ambas cosas no hubiera gran diferencia. Se entiende que actúe de esta forma porque la lógica radical que hay en fusionar ambos planos lo representa bien y nada bueno augura.
- Pareciera que la invitación fuera la de relacionarse entre extremos, porque el silencio está reemplazando las llamadas a los acuerdos desde el nuevo oficialismo. Lo que se cultiva son los motivos para la mala voluntad recíproca.
- En su estilo, el senador republicano dice que Michelle Bachelet no va a ser apoyada para dirigir las Naciones Unidas. De su actuación internacional no dice nada. Se limita a señalar que la ONU “no puede estar dirigida por una persona que concentre dentro de sus filas a la izquierda más dura”. Peca por contagio.
- Squella habla como si enunciara una ley universal pero ¿habla a nombre propio, de su partido, del gobierno, de todo a la vez? No se sabe, a lo mejor él mismo no hace bien la distinción y eso siempre anuncia problemas.
- El conductor del partido eje de gobierno llega a insinuar la conveniencia de que el gobierno de Kast apoye otra candidatura apta para “desideologizar” la ONU. No hay un análisis de política internacional que avale estas afirmaciones que se adelanta a la toma de posición de las potencias. Son las variables de la política interna lo que define la conducta en un acercamiento que es confrontacional.
- Puede que aún no se haya definido la línea estratégica que asumirá el gobierno entrante, pero es igual de cierto que solo desde el partido republicano se dicta cátedra sobre lo que hay que hacer y contra quién hay que dirigirse. Otros, dentro del nuevo bloque gobernante, buscan influir más que hacer uso de la agresión verbal y han calibrado mejor los efectos de actuar con precipitación.
- No todo está dicho y resuelto. La ruptura de las conversaciones entre la administración saliente y entrante no se debió a una improvisación de Kast. Tampoco se explicó muy bien por qué se produjo, pero las reacciones adversas fueron transversales. El regreso a las tratativas se explicó poco, pero se rectificó.
- Los sectores duros son agresivos en su actuar y están cerca de Kast, pero no gozan de impunidad ni pueden hacer lo que se les ocurra. En el silencio también se puede reconocer errores. Es bueno saber que no todo está decidido para mal.
Víctor Maldonado R.

