Advierten discrepancias en interpretación de “espacios oceánicos circundantes” y sus efectos en soberanía marítima

Advierten discrepancias en interpretación de “espacios oceánicos circundantes” y sus efectos en soberanía marítima

Una nueva arista se suma al debate sobre los alcances de la reciente declaración conjunta entre Chile y Argentina, luego de que surgieran cuestionamientos respecto a la interpretación de los denominados “espacios oceánicos circundantes” y su implicancia geopolítica en el extremo sur del continente.

El senador por Magallanes, Alejandro Kusanovic, ya había advertido sobre una eventual superposición de espacios marítimos tras la visita del presidente José Antonio Kast a Buenos Aires y su encuentro con el mandatario argentino Javier Milei. A ello se suma ahora un análisis más profundo sobre la naturaleza de estos espacios y la forma en que están siendo abordados por ambas naciones.

De acuerdo con los antecedentes, los llamados “espacios oceánicos circundantes” no corresponden a áreas aisladas, sino que forman parte de una unidad geoestratégica integrada, con implicancias políticas, jurídicas y administrativas. Este enfoque contrasta con la interpretación que habría adoptado la Cancillería de Chile, la cual ha abordado estos elementos de manera fragmentada.

En contraposición, Argentina mantiene una visión unificada de estos territorios, integrándolos formalmente bajo la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, lo que refuerza su postura sobre la continuidad territorial y marítima en el Atlántico Sur.

La discrepancia entre ambas miradas se evidenciaría, además, en antecedentes como el mapa de la plataforma continental argentina presentado en 2009, así como en las críticas surgidas en torno a la denominada Declaración Kast-Milei, a la que diversos análisis atribuyen una falta de consideración del contexto jurídico integral de los espacios marítimos involucrados.

Otro elemento que genera inquietud es la activación, por parte de Argentina, del mecanismo de solución de controversias contemplado en el Tratado de Paz y Amistad de 1984, durante el período en que coincidieron las figuras de Sebastián Piñera y José Antonio Kast en la escena política. Según distintas interpretaciones, este hecho no habría sido plenamente reconocido ni abordado por la diplomacia chilena.

En este escenario, expertos advierten que la falta de una comprensión integral del diseño político-administrativo y geopolítico de estos espacios podría derivar en tensiones futuras, particularmente en zonas sensibles como el entorno del Cabo de Hornos y la proyección hacia la Antártica.

El debate continúa abierto, en medio de llamados a revisar con mayor profundidad los alcances jurídicos y estratégicos de los compromisos internacionales asumidos por Chile en la región austral.