La cadena nacional consolidó las dudas | Víctor Maldonado R. | Opinión

La cadena nacional consolidó las dudas | Víctor Maldonado R. | Opinión





Puede ser que el debate lleve pronto a diferenciar mucho las posiciones, pero siempre es bueno reconocer que, en su presentación del miércoles en la noche, Kast puso todas sus convicciones sobre la mesa, sin protecciones ni seguros.

El mandatario dejó en claro su diagnóstico estratégico, definió el particular modo en que la derecha dura presenta las medidas para enfrentar los problemas que otros solo sabrían agravar y definió las metas que se propone para sus cuatro años de gobierno. Merece un reconocimiento por eso.

Kast estableció las metas de su gobierno en el área económica: “Al año 2030, tenemos la ambición de disminuir la tasa de desempleo a 6,5%, que la economía crezca alrededor del 4% anual, y que las cuentas fiscales estén en equilibrio estructural”. Ha definido los parámetros con los que será juzgado.

Sorprende que Kast presente a sus adversarios como un sector que implementa políticas equivocadas y de resultados mediocres, pero cuando tiene que mostrar el mejor desempeño conseguido por Chile los identifica con los años en que gobernó la Concertación que son, al mismo tiempo, el ejemplo a emular.

Más sorprendente es que Kast utilice esta muestra de lo que Chile puede lograr anunciando que dará continuidad a las recetas que implementó la dictadura en su última fase. Algo que hubiera escandalizado a los líderes de la Concertación.

El mandatario recuerda las proyecciones exageradas que se tuvieron sobre la recaudación a alcanzar en una reforma tributaria anterior. Aunque, como descubrirá prontamente, una cosa es el entusiasmo de los especialistas convencidos y otra lo que se logra aprobar en el Parlamento. De manera que tendremos la oportunidad de escuchar sus posteriores excusas de sus propios labios antes de que termine su mandato.

El tono mesiánico de Kast no lo abandona, con ese énfasis desmedido, pero en versión fome, que lo caracteriza cuando se refiere a su voluntad de superar obstáculos. Cuando se pone una meta de crecimiento no lo hace considerando la mantención de ciertas condiciones favorables. Eso es falta de sabiduría.

Patricio Aylwin comprometió ante el país “hacer justicia en la medida de lo posible” no porque fuera un timorato que se atreviera a poco, sino porque no se sufre una larga y cruel dictadura en vano. Unía la voluntad de hacer justicia con las condiciones que tenía al frente, para no llamar a engaño a nadie.

Kast es alguien que ha declarado propósitos toda su vida sin necesidad de tener que responder por hechos que las validaran. Ahora eso se acabó.

Hay que tener a la mano este mensaje presidencial. Será una muestra notable de la distancia que media entre lo que se puede decir y lo que se puede hacer.

El gobierno quiere presentar un solo proyecto intentando que sea visto como un todo orgánico. Fracasó desde el inicio. La primera reacción no hizo otra cosa que distinguir entre los méritos de cada componente en particular.

Y el componente que sale peor parado del análisis de profesionales y políticos es nada menos que aquel que la administración Kast considera su legado: la rebaja tributaria. Resulta poco creíble que esta medida de rebaja deje de ir acompañada de un mayor déficit fiscal. Esa duda es transversal y más que ideológica es de sentido común. El realismo no es el fuerte de los dogmáticos.