El petróleo y la economía chilena: una dependencia que se siente | Alejandro Urzúa, Analista económico FEN UNAB y OpenBBK | Opinión

El petróleo y la economía chilena: una dependencia que se siente | Alejandro Urzúa, Analista económico FEN UNAB y OpenBBK | Opinión



Si uno quisiera explicar de manera simple cómo afecta el petróleo a la economía chilena, podría partir así: Chile es un país que importa casi toda la energía que consume en combustibles. Por lo tanto, cuando el petróleo sube en el mundo, para nosotros no es una noticia lejana, es un costo directo.
Pensemos en algo cotidiano. El petróleo no solo sirve para la bencina del auto. Está detrás del transporte de alimentos, del funcionamiento de la maquinaria, de la distribución de productos y de buena parte de la cadena logística. Entonces, cuando su precio aumenta, lo que sube no es solo el combustible: suben muchos costos al mismo tiempo.
Ese aumento de costos se va traspasando, paso a paso, a los precios finales. Primero lo sienten las empresas (más caro mover productos), luego los comercios (más caro abastecerse) y finalmente los consumidores. Ahí aparece la inflación. Por eso, cada vez que vemos un alza sostenida del petróleo, es bastante probable que, con algo de rezago, también veamos presión inflacionaria.
Ahora, hay un segundo efecto que es igual de importante: el tipo de cambio. Como Chile necesita más dólares para importar petróleo cuando este sube, aumenta la demanda por divisas. Eso tiende a depreciar el peso. Y cuando el peso se debilita, todo lo importado se encarece aún más. Es decir, el efecto inicial se amplifica.
Hasta aquí, el impacto suena bastante negativo. Pero hay un matiz. Cuando el petróleo sube porque la economía mundial está creciendo con fuerza, suele aumentar también la demanda por cobre. Y como Chile es un gran exportador de cobre, eso puede compensar parcialmente el impacto. En simple: pagamos más por energía, pero también recibimos más ingresos.
El problema es cuando el petróleo sube por razones negativas, como conflictos internacionales o problemas de oferta. En ese escenario no hay compensación: solo enfrentamos mayores costos sin un impulso adicional en exportaciones. Ahí el efecto es más contractivo.
¿Qué puede hacer Chile frente a esto? No mucho en el corto plazo. Existen mecanismos como el MEPCO que buscan suavizar las variaciones en los precios de los combustibles, evitando alzas bruscas semana a semana. Pero es importante entender que estos mecanismos no eliminan el problema, solo lo distribuyen en el tiempo.
La discusión de fondo es otra: la dependencia. Mientras la economía chilena siga dependiendo fuertemente de los combustibles fósiles para moverse, va a seguir expuesta a estos shocks externos. Por eso, la transición energética no es solo un tema ambiental, también es un tema económico.
Por tanto, podemos concluir que el petróleo actúa como un shock externo que Chile no controla, pero que sí siente. Y entender ese canal —costos, inflación y tipo de cambio— permite leer mucho mejor lo que está pasando en la economía día a día.

Alejandro Urzúa – Analista económico FEN UNAB y OpenBBK.