La inteligencia humana frente a la inteligencia artificial | Manuel Luis Rodríguez U. | Opinión

La inteligencia humana frente a la inteligencia artificial | Manuel Luis Rodríguez U. | Opinión


La humanidad ha atravesado por distintas etapas en las que un cambio tecnológico profundo ha ocasionado la incertidumbre propia del temor natural a lo desconocido y al futuro.

En algún momento remoto de la prehistoria hace más de 2 millones de años, por ejemplo, el primate o prehomínido descendió desde los árboles donde encontraba la seguridad y comenzó a caminar por las llanuras africanas, exponiéndose al riesgo de ser devorado por un tigre dientes de sable o por una manada de leones hambrientos. Entonces aprendió que el fuego ahuyenta a las fieras y se valió de las llamas para protegerse y alimentarse.

En algún instante se enfrentó al peligro de ser reemplazado por las máquinas, cuando se desencadenó la primera revolución industrial del siglo 18 y aprendió a dominar la máquina a vapor.

A mediados del siglo XX el descubrimiento de la informática y la revolución de las computadoras, pareció empujar a los trabajadores fuera de las oficinas y los lugares de trabajo, y resulta que hoy la brecha digital se disminuye cada día y las nuevas generaciones vienen “programadas” para dominar el mundo digital.

Hoy parece predominar el temor de la inteligencia artificial -que no es más que la inteligencia del ser humano multiplicada por algoritmos inventados por seres humanos- pero resulta que todavía tenemos el control y podemos desconectarnos y ejercer un control suficiente sobre los resultados tecnológicos que tenemos delante de nosotros.

Una de las diferencias fundamentales entre estas dos formas de inteligencia, reside en el hecho que el ser humano puede razonar y pensar conforme a valores: libertad, deber, responsabilidad, y puede mantener en su conciencia un principio de humanidad que lo hace en definitiva, solidario de otro ser humano en necesidad, porque ambos pertenecen a una misma especie.

Todavía el soldado tiene el control del dron que puede matar al soldado enemigo, porque no queremos que el dron se vuelva autónomo y decida por sí solo cómo va a moverse en el campo de batalla. La inteligencia humana, el origen de la razón humana y de su libertad para decidir, sigue predominando todavía sobre la inteligencia artificial.