La tolerancia que no se mide, se pierde | Jorge Restovic | Opinión
Hoy vivimos en una sociedad que tolera demasiado. Aguantamos, callamos, evitamos decir verdades incómodas para no ofender al otro. Dejamos pasar cosas que molestan, que dañan, que degradan, todo en nombre de la paz social y de ser políticamente correctos. Sonreímos cuando deberíamos discutir. Asentimos cuando deberíamos decir “no”.
Ese silencio no es virtud. Es vacío. Y la estupidez humana lo nota al instante. Ve que no hay crítica, que no hay límite, que nadie le pone freno. Entonces avanza. Se reproduce. Porque lo que se tolera sin juicio se contagia rápido. Una idea absurda, un comportamiento destructivo, una mentira repetida mil veces, encuentran terreno fértil donde todos miran al piso para “no armar problema”.
Y no se queda en lo pequeño. La estupidez, cuando nadie la enfrenta, crece sin vergüenza. Llega a las redes, a las aulas, a las conversaciones de sobremesa. Y desde ahí escala hasta donde parece imposible: llega a gobernar países. Porque quien no tiene autocrítica y sí tiene megáfono, solo necesita una sociedad cansada de confrontar para tomar el poder.
Por eso hay que medir la tolerancia. Entender que tolerar no es lo mismo que aceptar todo. Tolerar es convivir con las diferencias que no destruyen. Es aceptar al otro aunque piense distinto, pero no aplaudir lo que corrompe, lo que embrutece, lo que mata el pensamiento crítico. No todo se puede tolerar. No se tolera la mentira disfrazada de opinión. No se tolera el insulto disfrazado de libertad. No se tolera la mediocridad cuando se impone como norma.
Una sociedad que no pone límites termina gobernada por lo peor de sí misma. La paz social sin verdad es solo una tregua con la decadencia. Y esa tregua siempre la gana el más ruidoso, el más terco, el que menos duda.
Midamos entonces la tolerancia. Seamos capaces de decir “hasta aquí”. Porque la verdadera convivencia no nace de callar todo. Nace de saber qué sí se aguanta y qué no. De entender que respetar al otro también es exigirle que respete la inteligencia colectiva.
Tolerar todo es renunciar a todo.
Jorge Restovic.

