Respira Patagonia proyecta portafolio de hasta US$450 millones en créditos de carbono para reactivar la ganadería de Magallanes.
El proyecto desarrollado por Plan-C contempla 250.000 hectáreas bajo prácticas de ganadería regenerativa y espera emitir sus primeros créditos verificados durante el segundo semestre de 2027. Según Manuel Sanhueza, director general de Respira Patagonia, la iniciativa ya cuenta con 19 contratos firmados con ganaderos y negocia acuerdos de compra futura por hasta US$180 millones.
Por años, la sostenibilidad fue leída principalmente como un relato ambiental. Manuel Sanhueza, director general de Respira Patagonia, plantea que ese enfoque ya no basta. A su juicio, el desafío es transformar el capital natural en un mecanismo concreto de desarrollo económico, inversión privada y reactivación productiva.
Ese es el punto de partida de Respira Patagonia, proyecto desarrollado por Plan-C desde Punta Arenas, que busca restaurar ecosistemas degradados de la estepa subantártica mediante prácticas de ganadería regenerativa y monetizar ese proceso a través del mercado voluntario de carbono.
De acuerdo con lo informado por Sanhueza, la iniciativa abarca 250.000 hectáreas en Magallanes, tiene 19 contratos firmados con ganaderos y proyecta generar 17 millones de créditos de carbono durante un periodo de 20 años. Con esos volúmenes, estima que el portafolio podría valorizarse entre US$430 millones y US$450 millones, considerando precios de referencia del mercado para créditos de alta integridad.
El proyecto, según explica, ya fue registrado en la plataforma de Verra bajo el ID 5970, utilizará la metodología VM0042 y se encuentra en proceso de auditoría con Earthood. La primera emisión de VCU -Verified Carbon Units- está prevista para el segundo semestre de 2027.
Sanhueza afirma que Respira Patagonia ha recibido una inversión puente inicial de US$1 millón de ISA, a través de su programa Conexión Puma, y una segunda inversión cercana a US$3 millones de un family office de Singapur, cuyo nombre no puede revelar por acuerdos de confidencialidad. También sostiene que la compañía negocia offtake agreements por entre US$160 millones y US$180 millones a 10 años, con conversaciones activas con actores como Microsoft, Shell y Qatar Airways.
El trasfondo, sin embargo, va más allá del mercado de carbono. Para Sanhueza, la degradación de los suelos, la sequía y la pérdida de competitividad ganadera han puesto a Magallanes ante una pregunta estratégica: “¿De qué va a sobrevivir la región, considerando la relevancia geopolítica que tiene para Chile?”.
“La sostenibilidad como relato romántico no mueve la aguja”
¿Cómo describiría Respira Patagonia y cuál es el valor de este proyecto?
Respira Patagonia es un proyecto de carbono desarrollado por Plan-C. Es, hoy por hoy, el mayor proyecto de restauración ecosistémica que se está realizando en América, de acuerdo con la información que manejamos. Abarca una superficie de 250.000 hectáreas, aplicada a ganadería regenerativa, bajo la metodología VM0042 de Verra.
El proyecto tiene una proyección de remoción, en sus 20 años de duración, de más de 17 millones de toneladas de carbono. Pero su relevancia no está solo en la acción climática. Es un proyecto de restauración del bioma de la estepa subantártica, lo que le da una trascendencia global significativa e impacta directamente en el valor de los créditos de carbono que esperamos colocar en el mercado a partir del segundo semestre de 2027.
La sostenibilidad como relato, románticamente, es válida; pero si se busca que tenga algún grado de relevancia en mover la aguja en materia de desarrollo socioeconómico, por sí sola no lo tiene. En cambio, cuando se aplica a números y se utiliza como mecanismo de apalancamiento para el desarrollo productivo, es totalmente distinta.
Para un lector común, ¿el modelo de negocio es vender créditos de carbono?
Sí. En palabras simples, el modelo de negocio es desarrollar un proyecto y vender créditos de carbono.
Pero lo relevante es cómo se genera ese crédito. Aquí no estamos hablando de plantar árboles. Estamos hablando de una estepa, la estepa subantártica americana, donde quizás encuentres un árbol en las próximas 50 hectáreas. Cuando se habla de créditos de carbono, muchos piensan en la Amazonía, en bosques de Borneo, Sumatra o el cinturón verde de África. Este es distinto: es un proyecto ALM, de mejores prácticas en suelos agrícolas.
Lo que hacemos es valorizar el pastoreo planificado, la mejora en los suelos y el secuestro de carbono asociado a esas prácticas. Ese aumento, esa adicionalidad, se traduce en créditos transables en el mercado de carbono.
¿En qué consisten los contratos con los ganaderos?
Tenemos 19 contratos firmados con 19 ganaderos, que abarcan un total de 250.000 hectáreas.
El contrato tiene componentes esenciales para el mercado de carbono. El ganadero acuerda con el desarrollador, en este caso Plan-C, participar en la implementación de prácticas de pastoreo planificado y actividades de regeneración de suelos.
Eso incluye mejoras en la estructura hídrica de las estancias, desarrollo de modelos de aprovechamiento de aguas superficiales, intersiembras, siembras, apotreramiento y otras actividades ganaderas regenerativas. En el fondo, se trata de sanar el suelo. Y en la medida en que el suelo sane, aumenta su capacidad de secuestrar gases de efecto invernadero.
“El proyecto representa un portafolio de más de US$400 millones”
¿Cuál es la dimensión económica del proyecto?
Este proyecto espera generar 17 millones de créditos de carbono en 20 años, por lo que representa un portafolio de más de US$400 millones. Dependiendo de los precios de mercado, estamos hablando de una valorización cercana a US$430 millones o US$450 millones.
Esos recursos se canalizan hacia el sector ganadero, impulsando dinamismo en una actividad que está total y absolutamente decaída. El crédito de carbono permite al ganadero incorporar un ingreso financiero adicional de alto valor, pero además le entrega una capacidad de sostenibilidad productiva a través de prácticas regenerativas.
Hoy el Estado no asume eso. El Estado no pone recursos suficientes para impulsar la ganadería, o lo que pone es meramente simbólico. Un dato duro: el Servicio Agrícola y Ganadero dispone para la región de Magallanes y sus más de 300 ganaderos de solamente $50 millones para implementar prácticas regenerativas. Eso no alcanza ni para un saludo a la bandera.
Inversión privada y acuerdos de compra futura
¿Qué inversiones ha recibido Respira Patagonia?
Hemos contado con una inversión puente inicial de US$1 millón para la primera fase, que era la fase documental. Esa inversión fue aportada por ISA a través de su programa Conexión Puma.
De hecho, fue Conexión Puma, de ISA, quien nos presentó en la COP30 por solicitud del Estado chileno. El Estado chileno pidió a ISA representar en el pabellón de Chile al proyecto Respira Patagonia.
Hoy contamos con una segunda inversión cercana a US$3 millones por parte de un family office de Singapur. No podemos dar el nombre porque existe un NDA vigente.
Además, el proyecto está negociando contratos de offtakeagreement cercanos a US$160 millones o US$180 millones por 10 años. Hay contratos firmados, hay acuerdos comerciales firmados y estamos en negociación activa con empresas como Microsoft, Shell y Qatar Airways. También hay varios NDA firmados con corporaciones europeas del mercado de carbono, como Carbon Up, Balitera y Alias Offset.
¿Cuáles son los principales hitos del proyecto?
El primer hito es que Respira Patagonia se registró exitosamente el 16 de abril en la plataforma de Verra, con el ID 5970.
En julio estamos realizando una auditoría en terreno con el validador Earthood, una empresa de origen indio presente en más de 40 países. Luego, en diciembre, viene la verificación del proyecto.
Son dos auditorías: una auditoría de validación, que se realiza en julio, y una auditoría de verificación, que se realiza en diciembre. Para el segundo semestre de 2027 esperamos la emisión de los primeros VCU.
“Magallanes necesita alternativas de desarrollo”
¿Por qué este proyecto es relevante para Magallanes?
Porque estamos en una región que cada día se desacelera más económicamente. La sobreexplotación de los recursos naturales hace que las cifras de desarrollo económico de Magallanes sean cada vez más críticas.
Además, hay mercados que se suponía podían ser una tabla de salvación, como el hidrógeno verde, pero que hoy están estancados o en salida. Entonces, la pregunta es: ¿de qué va a sobrevivir Magallanes, considerando la relevancia geopolítica que tiene para Chile?
Magallanes y Tierra del Fuego surgen gracias a la ganadería, al posicionamiento que daba el Estrecho de Magallanes y luego a la irrupción del gas. Pero la ganadería siempre fue un motor de desarrollo en esta zona austral.
Sin embargo, 140 años de explotación constante, sumados a los últimos 10 años de sequía permanente, han generado un nivel de degradación y desertificación de la Patagonia chilena como nunca antes se pensó que podía darse. Eso afecta a una actividad económica histórica como la ganadería, pero también al turismo y al desarrollo socioeconómico de la región.
Capital natural como activo económico
Usted habla de una transición hacia una economía de capital natural. ¿Qué significa eso en la práctica?
Significa que no hablamos de capital natural solo en torno a conservación, ni de ser simplemente amigables con el ambiente. Lo que buscamos es que la tierra valorice transversalmente oportunidades de desarrollo, oportunidades de inversión.
Es decir, usar los recursos naturales como una fuente de apalancamiento para el desarrollo productivo, pero no desde una perspectiva extractivista, de solo explotación. Se trata de explotar el recurso en forma sostenible, de manera que, a medida que avanzas en el desarrollo productivo, también vas sanando lo que estás utilizando.
Eso es lo que permite este proyecto mediante la metodología VM0042, el estándar de Verra y todos los elementos de valor asociados a créditos de alta integridad.

