Puro amor | Oscar Gibbons M. | Opinión
Necesito hacerle una reverencia a mi abuelo Oscar Munizaga Ossandon, nacido en La Serena y que se tituló de Médico en Santiasco, luego le informó a su familia que se venía a Punta Arenas, porque había sólo un galeno aquí y quería ayudarlo. Causó espanto este proyecto a sus parientes, lo consideraron absurdo en todo sentido.
No le importo, se vino nomás en barco y tras anclar ayudó a fundar el Hospital Regional y la Cruz Roja.
Se enamoró de Yayita, mi abuela Amada Julia Solo de Zaldivar Montes, seguro se conocieron como era usual en esa época, dando vueltas los hombres por la Plaza de Armas cuando era domingo y el clima lo permitía, en el sentido del reloj y las mujeres hacían lo mismo, caminando en dirección contraria.
Supongo que después de varias miradas emocionadas se conocieron y se casaron.
La elite se entretenía en bailes y cenas, desarrolladas en los palacios que rodean la Plaza Muñoz Gamero, con rigurosa etiqueta, las mujeres con hermosos vestidos al estilo de la época Charleston y los hombres necesitaban usar Smokings.
Mi abuelo no era celoso, le encantaba, al llegar a esos eventos, decirle a Yayita que fuera sola a buscar la mesa, se quedaba parado en la entrada y disfrutaba observar las miradas de admiración de la mayoría de los hombres presentes, al irse caminando mi Abuelita.
Sin haberlo conocido, murió joven debido a contagiarse con alguna enfermedad de sus pacientes, Tengo Claro que era un Noble Hombre.

