Chile, prepárate para lo que viene | Jorge Restovic Skirving | Opinión
El 20 de agosto el Observatorio de Gobierno del Foro para un Desarrollo Justo y Sostenible y la Fundación Friedrich Ebert presentó su primer informe. Lo hicieron dos economistas que saben de Estado: Mauricio Jelvez y Hernán Frigolett. Y lo que dijeron debería preocuparnos a todos, no solo a los economistas.
Chile se está frenando en seco. El Imacec, que mide toda la actividad, pasó de crecer 3,3% a caer -0,3% en un año. Ya hay 9,4% de desempleo y se perdieron 70.000 empleos en cuatro meses. La inversión extranjera se desplomó 32% en el último trimestre. En junio se fueron casi US$700 millones del país. Es la salida más grande desde 2023.
A usted quizás no le dice nada el Imacec. Pero le dice mucho la feria del sábado. Le dice mucho el precio de la parafina, el del pan y el del pasaje de la micro. Y ahí es donde esto pega fuerte.
Sobre todo en zonas extremas.
En Arica, Iquique, Antofagasta, Aysén, Magallanes, el alza del combustible no es solo llenar el estanque. Es el flete. Es el camión que tiene que cruzar medio Chile para llevar alimentos, remedios y artículos de primera necesidad. Cuando sube el diésel, sube el flete. Y cuando sube el flete, sube todo lo que comemos.
Una familia en Punta Arenas o en Alto Hospicio paga hoy hasta 30% más por la misma canasta básica que en Santiago. No porque el comerciante abuse, sino porque transportar un kilo de papas o un litro de aceite cuesta el doble. Y eso, con sueldos congelados y cesantía creciendo, es no llegar a fin de mes.
Y aquí viene lo peor. La megarreforma tributaria que impulsa el Gobierno, según este mismo informe, va a dejar un hoyo fiscal de US$4.800 millones, casi tres veces lo que dice el Ejecutivo. Y no trae ni una sola medida contra la evasión y la elusión. Es decir, le perdona a los que no pagan y le carga la mano al resto.
¿De dónde creen que va a salir esa plata que falta? De recortes. Y los recortes siempre llegan primero a las regiones. Se recorta el subsidio al transporte, se recorta el personal de salud y educación, se recorta la inversión en conectividad. El Estado se achica justo donde más necesitamos que llegue.
Nos vendieron la idea de que bajando impuestos a los patrimonios más altos iba a llover inversión. Pero la inversión no subió, cayó. Lo que sí subió fue el combustible, el flete y el costo de vivir.
Por eso el título: Chile, prepárate para lo que viene.
Porque si no cambiamos el rumbo y no aplicamos un shock reactivador con medidas concretas, como propone el informe, lo que viene es más caro. Más cesantía, canasta básica más alta, zonas extremas más aisladas y más familias haciendo malabares para parar la olla.
La economía no es una planilla en Santiago. Es cuánto cuesta calentar la casa en Coyhaique en julio. Es cuánto cuesta ir al hospital en Iquique. Es si el sueldo alcanza para el mes en Arica, en Puerto Natales o en la población de cualquier comuna.
Hoy, para miles de chilenos, no está alcanzando. Y si seguimos por este camino, mañana va a alcanzar menos.

