Autoridad sanitaria decreta cierre de sectores cercanos a Puerto Edén y Paso del Indio por presencia de toxinas marinas.
La medida fue adoptada luego de que muestras analizadas en Punta Arenas evidenciaran concentraciones de toxinas marinas que superaban los parámetros permitidos. La restricción afecta a una zona próxima a Puerto Edén y Paso del Indio.
Una nueva alerta sanitaria relacionada con la presencia de toxinas asociadas a la marea roja llevó a la autoridad de Salud a establecer el cierre preventivo de sectores marítimos ubicados al norte de la provincia de Última Esperanza.
La decisión se tomó después de que muestras obtenidas en el área fueran examinadas por el Laboratorio de Salud Pública de Punta Arenas, cuyos resultados determinaron la existencia de niveles de toxinas marinas por sobre los límites establecidos por la normativa sanitaria.
A raíz de estos resultados, quedó restringida toda actividad relacionada con los recursos marinos que pudieran acumular estas sustancias. La prohibición considera la extracción, transporte, procesamiento, almacenamiento, comercialización, distribución, venta y consumo de los mariscos provenientes de la zona afectada.
Entre las especies alcanzadas por la medida se encuentran cholgas, choritos, almejas, lapas, piures, huepos y picorocos, entre otros productos susceptibles de contener las toxinas.
El área sometida a restricción se encuentra delimitada geográficamente mediante puntos de referencia ubicados en torno a isla Wellington, el promontorio Exmouth y sectores próximos a Puerto Edén y Paso del Indio.
Desde la autoridad sanitaria se reforzó el llamado a la población a no consumir mariscos obtenidos desde sectores que permanezcan cerrados. La recomendación es adquirir estos productos exclusivamente en establecimientos autorizados y que cuenten con los respectivos análisis de laboratorio.
Una amenaza que requiere vigilancia permanente
La marea roja constituye uno de los principales riesgos sanitarios asociados al consumo de determinados recursos marinos en la zona austral, debido a que las toxinas pueden acumularse en los mariscos y provocar intoxicaciones de distinta gravedad.
Los antecedentes históricos consignan que entre 1972 y el período señalado en el documento se habían registrado 341 personas intoxicadas y 23 fallecimientos vinculados a este fenómeno en la región.
El último fallecimiento consignado correspondía al año 2002, mientras que las últimas intoxicaciones registradas hasta entonces habían ocurrido en septiembre de 2011.
La autoridad sanitaria mantiene el monitoreo de las zonas de extracción como una de las principales herramientas para evitar que productos contaminados lleguen hasta los consumidores.

