Desde Punta Arenas se proyecta nueva ruta marítima hacia Malvinas y abre debate entre intereses comerciales y posición diplomática.

Desde Punta Arenas se proyecta nueva ruta marítima hacia Malvinas y abre debate entre intereses comerciales y posición diplomática.

La iniciativa contempla una conexión directa entre Punta Arenas y Puerto Argentino para el traslado de mercaderías. El alcalde Claudio Radonich aseguró que se trata de “un acuerdo entre privados”, mientras en Argentina la propuesta genera preocupación por sus posibles implicancias en la disputa de soberanía.

Una nueva ruta marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino, en las Islas Malvinas, se encuentra en proceso de desarrollo y podría comenzar a operar durante noviembre, de acuerdo con antecedentes publicados por el medio argentino Página 12. La iniciativa busca convertir a la capital de Magallanes en una alternativa logística para el abastecimiento del archipiélago, actualmente vinculado comercialmente en buena medida con Montevideo.

El proyecto contempla el transporte de mercaderías desde el extremo sur de Chile hacia las islas y representa una oportunidad para el sector portuario y empresarial de Magallanes, considerando la cercanía geográfica de Punta Arenas con el archipiélago.

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, defendió la iniciativa y buscó establecer una separación entre el proyecto comercial y la posición diplomática de Chile respecto de la soberanía de las islas.

“Es un acuerdo entre privados”.

Según explicó el jefe comunal al medio argentino, la Municipalidad no estaría adoptando una posición respecto de la soberanía de las Malvinas, sino que la operación correspondería a un entendimiento entre actores privados.

Un negocio que podría alcanzar los US$20 millones.

La iniciativa también tiene un componente económico relevante. El abastecimiento de las islas comprende alimentos, materiales, repuestos y otros productos, configurando un mercado que, según los antecedentes citados por Página/12, podría alcanzar unos US$20 millones anuales.

Para Punta Arenas, captar parte de ese movimiento podría traducirse en mayor actividad portuaria, transporte de carga, servicios logísticos y nuevos negocios para empresas regionales.

La principal ventaja competitiva de Magallanes estaría precisamente en su ubicación. Punta Arenas se encuentra considerablemente más cerca de las Malvinas que Montevideo, lo que permitiría reducir distancias y eventualmente costos asociados al transporte marítimo.

La dimensión diplomática

Sin embargo, la puesta en marcha de una conexión comercial directa con Puerto Argentino ocurre en un escenario especialmente sensible.

Argentina mantiene su reclamación de soberanía sobre las Islas Malvinas, mientras que Chile sostiene oficialmente una posición de respaldo al reclamo argentino. La situación adquiere mayor relevancia debido a la reciente cercanía política entre los gobiernos de Javier Milei y José Antonio Kast.

Desde la perspectiva argentina, el punto de conflicto radica en que, más allá de que la operación sea presentada como un acuerdo comercial entre privados, su concreción establecería una nueva conexión entre un puerto continental sudamericano y las islas, actualmente administradas por el Reino Unido.

Argentina podría reaccionar

El desarrollo de la ruta también podría generar cuestionamientos en Argentina respecto de su recorrido y de las aguas por las que deberán transitar las embarcaciones.

De acuerdo con antecedentes recogidos en publicaciones posteriores, desde la provincia argentina de Tierra del Fuego incluso se comenzó a evaluar la posibilidad de establecer medidas destinadas a encarecer las operaciones de empresas que utilicen infraestructura fueguina para abastecer a las islas.

Por ahora, desde Punta Arenas se insiste en que el proyecto tiene un carácter esencialmente comercial. No obstante, la eventual entrada en funcionamiento de la ruta podría convertir a la capital regional en un nuevo punto estratégico para el abastecimiento de las Malvinas y abrir una discusión que va mucho más allá del ámbito empresarial.

La frase de Radonich resume la posición de Punta Arenas frente a la controversia: “Es un acuerdo entre privados”.