El espejismo de las cifras en Magallanes: empleo hay, pero ¿de qué calidad? | Editorial
Las últimas mediciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) trajeron un aparente respiro para la Región de Magallanes al situar la tasa de desempleo en un 5,9%. A primera vista, liderar los ránking nacionales con una de las desocupaciones más bajas de Chile parece un triunfo digno de celebración. Sin embargo, mirar este porcentaje de manera aislada resulta peligroso, ya que esconde una compleja transición económica regional caracterizada por la desaceleración productiva y el aumento de la vulnerabilidad laboral.
Los meses previos a este respiro mostraron alertas preocupantes, con un desempleo que llegó a encasillarse en el 6,5% acompañado de una fuerte contracción del PIB regional.
Sectores históricos como la industria química y la acuicultura mostraron retrocesos importantes, evidenciando que el dinamismo de nuestra economía local se está ralentizando.
El verdadero nudo crítico del mercado laboral magallánico no se reduce a cuántas personas están ocupadas, sino bajo qué condiciones lo hacen. La informalidad laboral, que ronda el 21%, se ha convertido en el amortiguador silencioso de la crisis.
Cientos de magallánicos, ante la falta de contratos estables, se vuelcan al comercio desprotegido o a la intermitencia. Esta realidad golpea con un sesgo de género innegable: son las mujeres quienes registran mayores tasas de subutilización de la fuerza de trabajo y quienes, en gran medida, sostienen el alza del empleo informal.
Magallanes tiene el enorme desafío de dejar de conformarse con la complacencia de los promedios macroeconómicos favorables. De nada sirve tener pocos desocupados en el papel si una parte importante de la población activa carece de previsión social, estabilidad o ingresos que compensen el alto costo de la vida en el extremo sur. Las autoridades locales y el sector privado no pueden bajar la guardia; la prioridad regional debe transitar urgentemente desde la mera absorción de mano de obra hacia la creación de puestos formales, inclusivos y de real valor agregado.

