El primer golpe de Estado en la Historia de Chile: el 4 de septiembre de 1811 | Historia y Memoria
En las páginas de la Historia de Chile, hay un acontecimiento que marcó el rumbo político del país: un movimiento militar realizado por las fuerzas los militares liderados por los hermanos José Miguel, Luis y Juan José Carrera lograron ejecutar con éxito el primer golpe de Estado en la historia de Chile.
El miércoles 4 de septiembre, siendo un poco antes del mediodía, José Miguel Carrera llegaba a la plazuela de la Moneda (actual Plaza de la Constitución). Allí había llegado montando un caballo y ataviado con sus vestiduras de sargento mayor del regimiento de Húsares de Galicia, se dispuso a llevar a cabo un elaborado plan que había diseñado junto a sus hermanos y sus arengadores. Sin embargo, nada de lo diseñado había salido según lo habían planificado.[6] Según el relato de fray Melchor Martínez, todo habría comenzado antes, a las 6 de la mañana:
El día 4, desde las 6 de la mañana, fueron entrando setenta Granaderos a la desfilada y con disfraz en la casa de Carrera, en la que se dispuso un abundante almuerzo y mucha bebida, después de cuya diligencia se les descubrió el objeto de su reunión, ofreciéndoles grandes premios si forzaban y se apoderaban del Parque de Artillería; enardeciéndolos con la falsa especie de que ese cuerpo, unido con las cuatro compañías acuarteladas del Regimiento del Rey, tenían dispuesto asaltar el cuartel de Granaderos y pasarlos todos a cuchillo.[7
EL RELATO DE LOS HECHOS.
Sin embargo, al ser cerca del mediodía, José Miguel Carrera llegó junto a sus hermanos a los exteriores del cuartel de artillería con su impecable y lujosa vestimenta, montando su caballo, por lo que llamó la atención de todos los centinelas que realizaban la guardia. Los guardias se fueron reuniendo en el sector poniente de la plazuela para presenciar las hábiles peripecias que realizaba Carrera con su caballo, descuidando de esa forma el cuartel. En ese momento, los hermanos Carrera, quienes habían entablado jocosa conversación con el oficial a cargo y el resto de la guardia del cuartel, le solicitaron al oficial de la guardia les diese un papelito de recomendación para remitir unos caballos a la quinta de un hermano suyo.[7] Si bien el oficial se disculpaba diciendo que no tenía tintero, los Carrera suplicaron tanto al oficial que les escribiera la esquela, que este accedió a ir a escribirla a un cuarto cercano. Momentos después que entró el oficial a la pieza, el capitán de artillería Luis Carrera, cerró con llave la pieza para dejar al oficial encerrado y junto a otros oficiales se puso delante del armamento del retén con su espada desenvainada para evitar que cualquier soldado tomara su fusil.[1]
Fue en ese momento cuando dieron las doce del día, y, tal como se había planificado, setenta hombres del batallón de granaderos[8] salieron de su escondite en la casa de Ignacio de la Carrera, que estaba justamente detrás del cuartel de artillería. Paralelamente, el sargento de artillería Ramón Picarte, quien era parte de la conspiración y hacía las veces de espía dentro cuartel, le quitó de improvisto su arma al centinela que estaba en la puerta del cuartel. Al notar lo que estaba ocurriendo, el sargento de guardia, Juan González dio el grito de ¡Traición! o ¡Esta es traición!,[9] sin alcanzar a hacer nada más debido a que en el acto Juan José Carrera lo mató de un disparo.[10][1][7] Ante la indefensión de la guardia y la rápida maniobra de los Carrera, el cuartel de artillería fue tomado y con el pasar de los minutos se fueron reuniendo allí piquetes de granaderos quienes se formaron bajo las órdenes de los Carrera y los oficiales que habían dirigido las acciones. Inmediatamente José Miguel Carrera despachó a Juan J. Zorrilla con 12 hombres para detener al comandante Reina, y evitar así que la revolución se viera entorpecida.[1
El movimiento militar se impuso con rapidez ante el Poder Legislativo. Tras la toma del control, José Miguel Carrera presentó un pliego de peticiones en nombre del pueblo de Santiago. Ante la presión de las bayonetas, los legisladores se vieron obligados a acceder a la mayoría de las demandas. El impacto inmediato de esta acción ha sido la suspensión y destitución de los congresistas afines a las ideas realistas –conocidos popularmente como sarracenos– así como de los sectores moderados, quienes fueron sustituidos por hombres de reconocidas ideas patrióticas.
CONSECUENCIAS.
El golpe militar de los Carrera provocó una conmoción en el bando patriota o criollo, separando a los «exaltados» encabezados por los Carrera Verdugo y los «moderados» que en 1811 no tenían líder.
FUENTES.
Diego Barros Arana: Historia General de Chile. José Miguel Carrera: Diario Militar. Fray Melchor Martínez: Memoria Histórica sobre la Revolución de Chile desde el Cautiverio de Fernando VII hasta 1814.

