Faro Islotes Evangelistas cumple 130 años como guardián del Estrecho y recibe reconocimiento patrimonial mundial
Construido en uno de los puntos más inhóspitos de la Patagonia, el histórico faro de la Armada de Chile ha funcionado ininterrumpidamente desde el 18 de septiembre de 1896. Este año fue distinguido por la IALA como “Faro Patrimonial Mundial del Año 2026”, convirtiéndose en el primero de Chile en recibir este reconocimiento.
En medio de uno de los escenarios marítimos más extremos del planeta, donde el viento y el oleaje golpean con permanente intensidad, el Faro Islotes Evangelistas se prepara para conmemorar este 18 de septiembre sus 130 años de servicio ininterrumpido.
Ubicado en la entrada occidental del Estrecho de Magallanes, frente al océano Pacífico, este histórico faro se ha convertido en uno de los principales símbolos del patrimonio marítimo de Magallanes y de la labor que durante generaciones han desarrollado los llamados “Fareros del Fin del Mundo”.
La Armada de Chile confirma que el fanal entró en servicio el 18 de septiembre de 1896, después de una de las obras de ingeniería más complejas emprendidas en el extremo austral durante el siglo XIX.

Una obra levantada contra el mar
La historia de Evangelistas comenzó varios años antes de su primer destello. Tras los primeros reconocimientos realizados en 1892, el ingeniero escocés George Slight efectuó en 1894 una exploración del sector para determinar la factibilidad de instalar allí una señal luminosa.
El lugar escogido presentaba enormes dificultades de acceso y construcción. Tanto fue así que el pequeño puerto utilizado como punto de aproximación y acopio de materiales fue bautizado como “Cuarenta Días”, en referencia al tiempo que en una oportunidad debieron esperar los trabajadores para encontrar las condiciones necesarias para llegar hasta el islote.
Las obras comenzaron en abril de 1895 y durante aproximadamente dos años cerca de 80 trabajadores participaron en la construcción. Entre ellos destacaron trabajadores croatas provenientes de Dalmacia, además de obreros chilotes, quienes debieron enfrentar condiciones meteorológicas extremas y un aislamiento prácticamente absoluto.
La estructura fue construida principalmente con piedra y cemento, utilizando materiales extraídos en la propia zona. La torre original alcanza aproximadamente 11 metros de altura y forma parte de un conjunto arquitectónico que permanece como testimonio de la ingeniería de fines del siglo XIX.
El fanal se encendió por primera vez el 18 de septiembre de 1896, mientras que la inauguración oficial se realizó posteriormente, el 19 de diciembre de ese mismo año. El costo de la obra alcanzó los 207.350 pesos de la época, de acuerdo con antecedentes históricos de la Armada.

Una luz que nunca dejó de cumplir su misión
Desde entonces, el Faro Islotes Evangelistas ha cumplido una función fundamental para la navegación que ingresa desde el Pacífico hacia el Estrecho de Magallanes.
Su ubicación estratégica convirtió a esta aislada construcción en uno de los principales puntos de referencia para los navegantes que enfrentan la entrada occidental de la vía interoceánica.
Pero detrás de cada señal luminosa existe también una historia humana.
Los fareros destinados a Evangelistas deben enfrentar largos períodos de aislamiento y desarrollar múltiples tareas para mantener operativa la repartición. Entre sus labores se encuentran el control del tráfico marítimo, las observaciones meteorológicas, la mantención de los equipos de comunicaciones y generación eléctrica, además del cuidado general de las instalaciones.
Actualmente, cuatro servidores navales cumplen funciones en el faro, manteniendo una tradición de servicio que se ha extendido por tres siglos.
El reconocimiento que llegó desde el mundo
El aniversario número 130 adquiere además una dimensión especial luego de que el Faro Islotes Evangelistas fuera seleccionado como “Faro Patrimonial Mundial del Año 2026” por la Organización Internacional de Ayudas a la Navegación Marítima (IALA).
El reconocimiento fue anunciado en diciembre de 2025 y convirtió a Evangelistas en el primer faro chileno en obtener esta distinción internacional. La candidatura chilena se impuso entre 14 postulaciones y llegó a la etapa final junto a los faros Mull of Galloway, del Reino Unido, y Portopí, de España.
IALA destacó especialmente su ubicación extrema, su historia centenaria, el papel que desempeña en una de las rutas marítimas más complejas del mundo y el trabajo permanente de la autoridad marítima para conservarlo y mantenerlo operativo.
El faro, además, fue declarado Monumento Nacional en 2009, reforzando su condición como uno de los principales elementos del patrimonio marítimo de Chile.

La “Roca” de los Fareros del Fin del Mundo
Para quienes han cumplido destinaciones en este remoto punto de Magallanes, Evangelistas es mucho más que una infraestructura.
Es conocido entre los propios fareros como “La Roca” y también como una verdadera escuela para quienes integran esta especialidad de la Armada, debido a las exigentes condiciones de aislamiento, clima y trabajo en equipo que deben enfrentar.
En este aniversario, el reconocimiento internacional pone nuevamente los ojos del mundo sobre un lugar que durante décadas permaneció prácticamente invisible para quienes viven lejos de estas aguas.
130 años después de aquel primer destello de septiembre de 1896, la luz de Islotes Evangelistas continúa encendida.
Una luz que señala la entrada al Estrecho de Magallanes, que acompaña a quienes navegan por sus aguas y que también representa la historia de hombres y mujeres que, generación tras generación, han asumido la tarea de permanecer en uno de los lugares más aislados e inhóspitos de Chile.
En Evangelistas, la historia no solamente está escrita en piedra. También está en cada destello que, desde hace 130 años, continúa atravesando la oscuridad del fin del mundo.

