INDAP celebra una década llevando la producción campesina a las mesas magallánicas.
Este viernes 4 de septiembre comenzó una nueva temporada en Mall Espacio Urbano, donde cerca de 15 agricultores ofrecerán cada viernes, sábado y domingo producción local y elaboraciones campesinas, dando continuidad a un circuito corto que durante una década ha fortalecido el encuentro directo entre productores y consumidores.
La temporada comienza gradualmente. El fuerte de la producción hortícola llegará hacia fines de octubre, cuando los invernaderos entreguen sus primeras cosechas. Mientras tanto, el mercado abre con plantas, tejidos, mermeladas, conservas y otras elaboraciones que reflejan la diversidad del trabajo campesino regional.
Detrás de cada producto hay una historia. Estrella Pérez lleva ocho años cultivando choclos en Magallanes y cosecha cerca de mil por temporada. Calcula que desde sus invernaderos ya han salido más de ocho mil choclos cazueleros.
“Son más de ocho mil cazuelas”, dice entre risas.
Este año sumará un segundo invernadero de 180 metros cuadrados y espera duplicar su producción hasta alcanzar los dos mil choclos.
Su historia resume parte del sentido de estos mercados. Producir en Magallanes, comercializar localmente y establecer una relación directa con quien compra. En una región de temporada breve y clima exigente, cada producto contiene trabajo, conocimiento y adaptación al territorio.
El camino no siempre fue fácil. Los mercados fueron itinerantes desde su origen y pasaron por edificios públicos, colegios, Zona Franca, ferias y centros de salud. Hubo momentos en que los propios agricultores arrendaron un galpón en Asogama, organizaron sorteos de canastas y recibieron el apoyo desinteresado de músicos como Chepo Sepúlveda. Con los años, Mall Espacio Urbano se convirtió en uno de sus puntos más reconocidos.
La pandemia trajo otro desafío. Patricia Delgado recuerda que INDAP Magallanes creó los Mercados Campesinos digitales, catálogos en línea donde cada productor mostraba su oferta, precios y contactos. Las familias realizaban sus pedidos y, con los permisos de Comisaría Virtual, acudían directamente a los predios para retirarlos. La experiencia permitió sostener las ventas y desde Magallanes también se elaboraron catálogos para apoyar a agricultores de otras regiones del país.
Soledad Quedumán destaca el respaldo que ha significado vender bajo el alero del Mercado Campesino y formar parte de un espacio reconocido por el público para encontrar producción de la agricultura familiar campesina regional.
“Cuando hablamos de Mercados Campesinos hablamos de producción regional, identidad y circuitos cortos. El agricultor puede contar cómo produjo y de dónde viene ese alimento, mientras quien compra conoce a la persona que está detrás de lo que lleva a su mesa”, señala Petar Bradasic, director regional (s) de INDAP Magallanes.
Diez años después, los mercados siguen siendo itinerantes, pero han consolidado espacios en el Mall, Cesfam, colegios y otros puntos de la región. En unas semanas comenzará a aparecer el verde de la nueva temporada y las mesas volverán a llenarse con la producción de campos e invernaderos magallánicos.
Después de una década siguen moviéndose, pero conquistaron algo permanente, un lugar en la confianza y en la mesa de las familias magallánicas.

