La primera celebración del 18 de Septiembre en el Estrecho de Magallanes | Historia y Memoria

La primera celebración del 18 de Septiembre en el Estrecho de Magallanes | Historia y Memoria

Esa mañana el cielo se mostraba despejado, con algún viento arrebolado.

Según se relata en el libro “Rumbo al Sur. El histórico viaje de la Goleta Ancud al Estrecho de Magallanes en 1843” publicado en 2004 y 2024, del historiador Manuel Luis Rodríguez: “El resto de la tarde del sábado 17, siguieron navegando entre la isla Figueroa a  su babor y la isla Jacques a su estribor, pero aquí los vientos comenzaron a rolar del SurWeste: el estrecho de Magallanes se caracteriza porque sus vientos más fuertes y  predominantes son del  SurWeste, mientras que sus chubascos más intensos provienen del NorWeste.  

 En la noche del 17 de septiembre, se acercaron a un abra de la isla Jacques, donde encontraron un surgidero algo seguro: frente a ellos tenían la península Córdoba de la isla Riesco. 

En la cámara de la embarcación tarde en la noche, Guillermos, Phillipi, Miller y Mabón reunidos acordaron los detalles de la continuación de la expedición, después  de la celebración patriótica del día siguiente: “Creo que ahora entramos a la parte más difícil del viaje, don Bernardo”, opinaba el Capitán dirigiéndose al voluntario prusiano. “Ahora podría suceder cualquier cosa, por lo que tenemos que redoblar la vigía  en cubierta”, agregó Phillipi. “Mi impresión es que no tenemos aborígenes problemáticos en esta parte austral, pero yo me precavería sobre todo de las naves extranjeras que transitan todos los días por aquí”, agregó Mabón, pensando en sus anteriores viajes.

El lunes 18 de septiembre de 1843, los navegantes chilenos de la Goleta de Guerra Ancud encabezados por su capitán, realizaron a bordo y antes de dar la vela, una breve y sobria celebración de la Independencia de Chile.  Nos relata el Diario del Capitán Guillermos: «al rayar el sol llamé toda la tripulación sobre cubierta arbolando el pabellón nacional por primera vez en estas rejiones, haciendo una salva de 21 cañonazos con el cañón que llevaba montado i acompañado con los entusiastas vivas de la tripulación. Hice repartir entre ella un poco de vino para celebrar el día, oyéndose brindis mui entusiastas por S.E. el señor Presidente de la República, los señores ministros de Estado i el señor Intendente de Chiloé.»

Hacia las 7 de la mañana, en efecto, los vientos australes y los dioses del mar volvieron a sus andadas y un fuerte temporal los golpeó. El viento cambió a la dirección SurEste, lo que les obligó a navegar «de bordo y bordo», pero al pasar a la cuadra de la isla Shelter, el viento roló nuevamente ahora al NorOeste soplando con gran furia. 

Escribe Guillermos en su Diario: «Viendo la mar mui ajitada por el NorOeste, tomé la precaución de arriar toda vela, i apenas se concluyó la maniobra cuando cayó el viento como golpe de martillo haciendo escorar la goleta hasta meter media cubierta en el agua.»

Durante el resto de la mañana y de la tarde, tuvieron  nuevamente viento de popa lo que les permitió avanzar hasta el cabo Quod; hacia las 6 y media de la tarde el viento calmó completamente por una media hora, pero se levantó a continuación un furioso vendaval con chubascos, que los obligó a navegar a «palo seco», llegando hacia las 19 horas a bahía Borja donde encontraron un surgidero apropiado.

Durante la noche del 18, tuvieron completa calma (o calma chicha, en el lenguaje marinero) y tiempo despejado.  En la mañana del martes 19 de septiembre, dieron la vela teniendo una ventolina del SurWeste y avanzaron hasta la isla Carlos III pasando a la cuadra de su punta NorWeste hacia las 9 de la mañana.