No me corran el alambre | Jorge Restovic Skirving | Opinión

No me corran el alambre | Jorge Restovic Skirving | Opinión

NO ME CORRAN EL ALAMBRE

Por: Jorge Restovic Skirving

Nos quieren venir a contar una historia que ya está contada.
El jefe de la Fuerza Aérea Argentina, el brigadier Gustavo Valverde, salió en un podcast diciendo que Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía argentina. Que hay que hacer presencia porque es una llave bioceánica.
¿Perdón? ¿Qué está fumando?
Aquí en Puerto Natales, en Punta Arenas, en toda Magallanes sabemos lo que es el Estrecho. Es nuestro. No es a medias, no es compartido, no es de los dos.
El Estrecho de Magallanes es chileno en su totalidad y su soberanía es indiscutible.
Lo dicen los tratados. No lo digo yo. Lo dice el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Dos tratados que firmamos los dos países y que están plenamente vigentes. Argentina misma, a través de su Cancillería, tuvo que salir a reconocerlo el lunes para apagar el incendio que prendió su propio general.
El gobierno de Chile, con el Presidente Kast y el Canciller Pérez Mackenna, hizo lo que tenía que hacer: nota de protesta. Firme. Sin gritar, pero firme. Porque con la soberanía no se juega.
Y lo más grave de lo que señala tan desprolijamente el aviador en cuestión, es que no solo enturbia tratados que ya están firmes y son definitivos, sino que genera un aire enrarecido entre comunidades vecinas por largos años en la Patagonia.
Aquí en la Patagonia no somos Santiago y Buenos Aires. Aquí somos vecinos. Aquí la gente de Punta Arenas y la de Río Gallegos se conocen, se visitan, hacen negocios juntos, son familias cruzadas a ambos lados de la frontera. Compartimos el viento, la escarcha, el trabajo duro del sur.
Y lo mismo pasa en Tierra del Fuego. La vecindad entre Porvenir y Río Grande, y entre Porvenir y Ushuaia, es diaria. Es gente que cruza la barcaza, que comparte la fiesta, que se ayuda cuando hay una emergencia.
Y declaraciones irresponsables como esta pueden crear roces artificiales donde no los hay.
Por eso se valora tanto lo que hicieron los alcaldes de Punta Arenas y de Río Gallegos. Salieron juntos a bajarle el tono, a decir que acá en la Patagonia queremos paz, integración y trabajo, no inventos de soberanía desde un escritorio a 3 mil kilómetros de acá.
En el campo, cuando alguien quiere quedarse con un pedazo de tierra que no es suyo, le dicen «correr el alambre». Mover el cerco a la mala, calladito, para ganar unos metros.
Eso es lo que quiso hacer Valverde con sus declaraciones. Corrernos el alambre en el Estrecho.
Pero acá en el sur conocemos bien esa maña.
Dejen de probar. El Estrecho es chileno. Lo fue, lo es y lo será.
El respeto es la clave de cualquier buena vecindad, no la tiremos a la basura por culpa de los que quieren ignorantemente correr el alambre.