Aguas Magallanes invita a recorrer la historia barrial del Cerro de la Cruz en murales de mosaico.
Las obras, situadas en la tradicional esquina de Arauco con Waldo Seguel, se han transformado en un museo al aire libre fruto del trabajo colectivo de las y los propios vecinos.
Punta Arenas, 23 de octubre de 2026.- En el marco de una nueva conmemoración del Día del Patrimonio Regional, Aguas Magallanes realizó un especial llamado a la comunidad y a quienes visitan la zona a descubrir y valorar la riqueza histórica de Punta Arenas plasmada en la Ruta Cultural del Cerro de la Cruz, un circuito de arte urbano donde la propia ciudadanía ha sido la protagonista.
La iniciativa, desarrollada de forma colaborativa entre la Junta de Vecinos N°28 del Cerro de la Cruz, artistas locales como Rodrigo Barría y la sanitaria -que facilitó los muros de sus instalaciones operativas e institucionales en las intersecciones de José Menéndez con Arauco y Arauco con Waldo Seguel-, ha permitido rescatar hitos, memorias e identidades magallánicas a través de la minuciosa técnica del mosaico en cerámica.
Estos llamativos murales destacan por su profundo componente social: fueron los propios vecinos del sector quienes se capacitaron, diseñaron y confeccionaron cada una de las piezas, retratando íconos de la vida barrial, la arquitectura histórica de la ciudad, el entorno natural y la emblemática vista hacia el Estrecho de Magallanes.
«Para Aguas Magallanes es un orgullo que los muros de nuestras instalaciones sirvan de lienzo para resguardar la identidad de uno de los barrios más antiguos y emblemáticos de Punta Arenas. Ver cómo los propios vecinos han tejido su historia en estos mosaicos demuestra que el patrimonio no es solo el pasado, sino una construcción colectiva viva que nos une como comunidad», expresaron desde la compañía.
Un recorrido imperdible para la familia magallánica
En esa línea, Mirta Saldivia, presidenta de la Junta de Vecinos N° 28 del Cerro de la Cruz, convocó a toda la comunidad a recorrer este emblemático barrio y sus miradores, y detenerse a apreciar de cerca los detalles, colores y la historia reflejada en cada uno de estos murales, elaborados con un profundo valor identitario para los vecinos y para toda la región.
La integración entre el esfuerzo vecinal, el apoyo institucional y el compromiso de la empresa privada consolida un espacio público con valor turístico y cultural, reafirmando que el cuidado de nuestra historia regional es una tarea compartida.

