“Yo elijo mi PC” Más allá de cifras y resultados | José Luis Córdova, ex Jefe de Comunicaciones SEREMI de Educación de Magallanes | Opinión

“Yo elijo mi PC” Más allá de cifras y resultados | José Luis Córdova, ex Jefe de Comunicaciones SEREMI de Educación de Magallanes | Opinión




Imposible olvidar la mirada de los niños y la felicidad de los padres al recibir un equipo de computación en decenas de breve pero emotivos actos que presenciamos en Punta Arenas durante las entregas anuales del programa “Yo elijo mi PC”. La iniciativa que hoy pretende eliminar el gobierno de José Antonio Kast brindó mas de un millón de PCs a niños vulnerables en todo el país.
Ni siquiera el actual secretario regional Ministerial de Educación de Magallanes y Antártica Chilena, el profesor José Raúl Alvarado Díaz puede negar la satisfacción y alegría con que se festejaba cada año la emotiva entrega cuando la actual autoridad gubernamental era director del Liceo Industrial de Punta Arenas, uno de los habituales escenarios de estos eventos.

Al iniciarse el programa el año 2009, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, este derecho beneficiaba solo a estudiantes de sétimo básico en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica que destacaban por sus buenas calificaciones. Ese primer año se entregaron 30.000 equipos en todo el país, despertando el máximo interés y la necesidad de ampliar la iniciativa.

Durante el segundo gobierno de Bachelet (2014-2018), cuando la lingüista y académica Margarita Makuc se desempeñaba como Secretaria Regional Ministerial de Educación en Magallanes se implementó el programa “Me conecto para aprender”, para absolutamente todos los colegios públicos del país. Posteriormente se fusionaron ambas iniciativas en la Beca de Acceso a Tecnología, Información y Comunicaciones, TIC que este año reciben 96.000 estudiantes.

Desde entonces se registraron hechos inolvidables, como la entrega en el lejano Liceo Ronald Mc Intyre de Puerto Williams donde era necesario colocar el equipo en determinada posición hacia el norte para recibir la señal con apenas una fibra óptica 3 G. Igualmente la alegría de niños, profesores, padres y apoderados era inenarrable.
Hoy en día, estudiosos estadísticos y encuestadores determinaron desde cuatro paredes que “Yo elijo mi PC” no da los resultados esperados (¿) y el gobierno se apresura a suprimir lisa y llanamente el programa. Bastaría con conversar con alumnos que lo recibieron entonces, que sólo tenían que seleccionar entre los colores del aparato: las niñas, sobre todo elegían rosados o amarillos y los varones en su mayoría colores negros o azul marino.
La frialdad de las cifras no mide la satisfacción profunda, el grado de esperanzadora equidad que se logra con la simple entrega de un computador a un niño y su familia que no tienen ni la más mínima posibilidad de obtenerlo por su alto costo. ¿Será necesario explicarles a las autoridades del ministerio de Educación la importancia de este derecho social que no puede supeditarse a resultados a corto plazo?
Es el Estado el que tiene la obligación de proveer a niños y jóvenes de suficientes herramientas para su desarrollo y no condenarlos a servir meramente de mano de obra barata para grandes empresas, monopolios y transnacionales. El deber de nivelar la cancha en favor de los más desposeídos es del Gobierno. Que los niños sigan eligiendo entre los colores es más trascendente que esperar resultados planificados desde oficinas, sin salir a la calle ni conocer la realidad de la vilipendiada educación pública en Chile.