El olvido de las lecciones del siglo XX | Juan Salvador Miranda | Opinión
La advertencia que lanzan voces como Naomi Klein, Noam Chomsky o el propio Boletín de Científicos Atómicos no pertenece a la ficción ni al alarmismo infundado: describe una erosión silenciosa pero cotidiana de las garantías mínimas de convivencia global.
Lo más inquietante del escenario actual no es únicamente la existencia de miles de ojivas nucleares, sino la naturalización del peligro. Durante décadas se entendió que la diplomacia y el control de armamento eran barreras infranqueables. Hoy, con los tratados internacionales suspendidos o caducados y la retórica bélica reinstalada como lenguaje cotidiano, la humanidad parece haber olvidado la lección del siglo XX: la paz no es un estado natural, sino un acuerdo diplomático que requiere mantenimiento constante.
Cuando el gasto en defensa rompe récords históricos mientras las soluciones a las crisis sociales y climáticas se posponen por «falta de recursos», el mensaje es inequívoco. El repliegue hacia el autoritarismo y la militarización no resuelve la incertidumbre planetaria; solo la profundiza. Enfrentar estas amenazas exige volver a poner sobre la mesa lo fundamental: el valor del pensamiento crítico, la memoria histórica y la diplomacia multilateral como únicas vías reales para evitar un desastre anunciado.

