El Cybermonday de Piñera – Ramón Arriagada – Opinión

El Cybermonday de Piñera – Ramón Arriagada – Opinión

En los días de inicio de la dictadura pinochetista, resultaba agraviante ver en las oficinas públicas aquel famoso letrerito que rezaba, “Estamos trabajando, estamos atrasados en tres años”. La propuesta contrarrestaba con la cara de aburrimiento y apatía de los funcionarios, supuestamente hombres nuevos, que superarían a aquellos de los años anteriores, esos que nada hacían por la patria, sometida a “la dictadura marxista”.

Es un poco el ambiente que se capta, cuando el piñerismo, cree tener ya en sus manos el destino de Chile, a partir de marzo del próximo año. Se sacan tantas cuentas alegres sobre la generación de reemplazo en la administración del Estado, vendrán con el Cyber Monday de la pretendida asunción del mando. Incluso ya se habla de 20.000 funcionarios que deberán partir a generar trabajos informales o a dárselas de emprendedores, aprovechando los buenos tiempos económicos, que vendrán gracias a la administración empresarial del Estado.

Ha llegado a tal el entusiasmo de los seguidores del piñerismo, que han surgido dentro de la coalición, voces pidiendo mayor cordura, pues, los cortes de cabezas bacheletistas vendrán cuando ya se esté en el poder. Mientras el ciudadano común observa muchas veces, sin una decisión de voto asumida, perplejo de cómo se va estableciendo en la administración del Estado un relevo bipartidista – con un super presidencialismo- respecto del cual nadie imaginaba sus alcances.

La inquietud crece en los trabajadores de la administración estatal, la mayoría de ellos con contratos precarios. Los males del país se dirigen hacia el “exceso de empleados” que supuestamente habría en dicho aparato. En el gobierno de los empresarios y economistas del libre mercado, se viene un revirado, ¡¡¡No más puestos políticos ajenos al mérito!!!, cuestión que ya nadie cree. La misma vieja consigna de tiempos nuevos para recuperar el tiempo perdido.

El debate sobre la situación de las personas en la administración pública, debido a todos estos cambios e inestabilidades, recién comienza a abrirse. El ambiente de trabajo, parece no ser de los mejores. No hay personal satisfactorio ni satisfecho. Cunden las licencias médicas por trastornos conductuales y el tema de arrastra sin soluciones sistémicas aparentes. Todo esto, cuando la Organización Mundial de la Salud, calcula que en año 2020, las enfermedades mentales, tendrán una incidencia en la población de un 25 por ciento del total. Por el momento nos quedamos con una cifra que debiera ser preocupante, somos el segundo país con mayor tasa de suicidios de la OCDE, después de Corea del Sur.

En esta cuestión de la salud mental de los chilenos hay datos preocupantes. Antecedentes recientes entregados por el psiquiatra Jorge Barros, en Chile en promedio se producen 6 suicidios y 20 intentos de suicidios al día. En los intentos fallidos por quitarse la vida, las Isapres no asumen el costo brutal de la recuperación, por considerar el suicidio un acto premeditado. Concepto cavernario de dichas instituciones que no han internalizado aquello que afirma el Dr. Barros, cuando enfatiza que “el suicidio es como un terremoto; no se puede predecir”.

Los cambios políticos no debieran precipitar procesos desestabilizantes en la sociedad chilena. Eso habla de lo mucho que nos queda por recorrer en la maduración de nuestras estructuras e instituciones democráticas. Evidencia de una sociedad a la cual le es difícil deshacerse de los lastres del subdesarrollo mental.

RAMON ARRIAGADA

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