En la puerta del horno se quema el ministro | Víctor Maldonado E. | Opinión
Los partidos de derecha han visto disminuida su tradicional capacidad colectiva para influir en la nominación de puestos al conformar gobierno.
Kast ya había informado hacía meses que él no iba a emplear este tipo de procedimiento y que su modalidad de trabajo sería la relación de persona a persona, empleando sus propios criterios de evaluación.
Algunos en su entorno inmediato parecieron entender que lo rechazado era solo la vinculación institucional antes usada y que se cambiaría por un tipo distinto de colectivo que ahora podía presionar para los nombramientos.
Si este fuera el caso, lo que importaba era difundir en los medios como probables nominados a figuras del equipo de apoyo del presidente electo, avalados por su relación de cercanía previa. Esto ha demostrado ser un error de juicio.
No hay nada más inestable que ser parte de un “entorno” porque basta una indicación del cabeza de equipo para pasar de muy próximo a bastante excluido. Se tiene una apariencia de poder porque su fuente no es propia, proviene de una conexión y se termina cuando el vínculo se desconecta y eso no es poder.
Ha sido un error tan comprensible como fatal porque lo que expresamente quiere conseguir el recién electo es el control efectivo sin contrapeso, no el empoderamiento de una camarilla con derechos adquiridos por proximidad.
Ser cercano no significa garantía alguna de mantener esta condición y si en algo se parecen todos los presidentes, es en su aversión a ser pauteados públicamente sobre lo que tienen que hacer. La tendencia compartida es a hacer lo contrario de lo que otros anticipan que harán.
Kast acepta colaboradores, pero no contrapartes que se desmarquen del papel que se les ha asignado. Es lo que acaba de averiguar Sebastián Figueroa, que esperaba asumir como ministro de Educación, promoviéndose con tanto esmero que lo que consiguió fue que se le dijera directamente que no lo sería.
El pecado de Figueroa fue darse por seguro. Actuar como nominado antes de serlo es perdición garantizada. Esta autopromoción desde la Oficina del Presidente Electo pudo motivar una nueva revisión de los procedimientos empleados.
Algunos consideran que lo más importante que se está definiendo en estos días son los nombres de los ministros, cuando lo más significativo es que se puede apreciar las señales clave de lo que será un estilo presidencial.
Lo que está apareciendo, más allá de la sonrisa y el tono calmo, no sorprende a los lejanos, pero sí puede ser novedoso para varios de los que tiene al lado.
Nominar gabinete parece difícil y lo es todavía más en la práctica. Al principio, parece ser que se definen individuos cuando, en realidad, se conforman equipos y no siempre los mejor posicionados son personas que pueden trabajar bien entre sí y eso termina por conformar un auténtico quebradero de cabeza.
Kast no tiene experiencia en gestión y esta tarea resulta bastante novedosa para él. Más vale que lo haga bien porque esta vez tiene más libertad de movimiento de lo que tendrá nunca. No puede acertar en todo, pero si las fallas exceden lo corriente, los partidos volverán por sus fueros y, esta vez, los gestos de humildad habrán desaparecido y en su lugar pondrán exigencias. Cosas de la vida.

