El futuro ya llegó (y no estamos listos) | Juan Salvador Miranda | Opinión
China ya vive en el futuro. Mientras nosotros seguimos dudando, ellos han entendido que la verdadera libertad tecnológica pasa por la robotización. A diferencia de lo que muchos temen, allá no les asusta que el empleo tradicional desaparezca; saben que siempre hará falta alguien para dirigir las máquinas, supervisarlas, repararlas o darles mantenimiento. El punto clave es que ellos prepararon a su gente para ese cambio.
En cambio, nosotros nos quedamos atrás mientras el mundo acelera. Con la automatización, las cadenas de producción como las conocíamos se están esfumando, dando paso a «fábricas a oscuras» que operan solas. Es una mezcla de reacción natural al progreso y una distopía que, de pronto, se volvió real.
Es cierto que van a surgir nuevos empleos —siempre pasa—, pero el problema es que, mientras el resto corre, nosotros seguimos aquí sentados, simplemente mirando cómo pasa el tren.

