Conversaciones con un robot | Manuel Luis Rodríguez U. | Opinión

Conversaciones con un robot | Manuel Luis Rodríguez U. | Opinión

En casa adquirimos hace algunos meses un robot aspirador y limpiador, fabricado en la República Popular China, para gran alegría de sus competidores de EEUU o Alemania.

Este robot, según dice el catálogo, mediante un control recorre en pocos minutos el piso de mi biblioteca, sala de baño, dormitorios en pocos minutos.  Silencioso, eficaz, obediente, tranquilo, ordenadito, estoy que lo subo a mi sillón y le hago cariño un rato, para agradecerle su excelente y gratuito trabajo.

Aprendí en pocos minutos a manejar el control del aparato. 

En aquellos tiempos del siglo pasado, cuando llegaba del colegio en las tardes, mi madre me entregaba solemnemente una escoba y me ordenaba que limpiara la vereda de la calle, los pasillos y rincones del almacén y hasta la bodega repleta de cajas y cajones. Una hora bregando con esa faena, levantando polvo y recogiendo basuritas, tiempo que yo ocupaba penosamente repitiendo en voz baja frases del libro de Castellano o de Historia aprendidas de memoria.

Además, en mi diaria faena infantil y juvenil escoba en mano, me dedicaba a matar moscas en las paredes, aplastar arañas extraviadas en el cemento y aprovechaba a meter un poco de virutilla en los orificios de entrada o de salida de las guaridas de ratones. O sea, yo era más completo que un robot y no necesitaba que me carguen la batería.

Era otra época, cuando los seres humanos -de cualquier tamaño, pero preferentemente los más chicos- hacíamos tareas domésticas tan diversas como ir al gallinero a recoger huevos frescos o cortar los ruibarbos en el patio, para que mi madre haga mermelada o secar los platos después de almuerzo, además de dejar hecha la cama cada mañana y después de la siesta. 

Ahora, en pleno siglo XXI que le pases una escoba a tu hijo es un caso que podría llegar hasta la Corte de Apelaciones.

Demás está decir que esta marca de robots domésticos, tiene una aplicación en Whatsapp, donde los clientes de todo el mundo comentan  las bondades de estos redondos aparatos negros.  Toda una tecnología tan sofisticada para…barrer el piso y limpiar la basura.

Parece que el futuro llegó ayer.