Del Muelle Prat al Mardones: la evolución del puerto que impulsó el desarrollo de Punta Arenas
Hay fotografías que no solo retratan un instante, sino que cuentan la historia de una ciudad. El cuadro que acompaña este reportaje es un claro ejemplo. La imagen muestra el antiguo Muelle Prat en plena actividad comercial, cuando enormes grúas, barcos mercantes, camiones y estibadores daban vida a uno de los principales centros económicos del extremo sur de Chile.
La escena corresponde a una época en que el puerto era el corazón de Punta Arenas. Sobre un piso de madera húmedo por la lluvia austral, los buques descargaban mercancías provenientes de distintos rincones del mundo, mientras otras embarcaciones embarcaban lana, carne, carbón y productos que abastecían a toda la Patagonia. La bandera chilena ondeando entre las grúas simboliza el papel estratégico que la ciudad desempeñó durante gran parte del siglo XX en el Estrecho de Magallanes.

La historia del puerto moderno comenzó en los inicios del siglo XX, cuando el Estado decidió construir el Muelle Fiscal, hoy conocido como Muelle Arturo Prat. Su construcción fue una de las obras de ingeniería más ambiciosas de la época y permitió reemplazar la limitada infraestructura existente, consolidando a Punta Arenas como el principal puerto del extremo austral. Durante el gobierno del Presidente Carlos Ibáñez del Campo entre 1952 y 1958 se realizaron obras de reforzamiento del muelle y se instalaron las primeras grúas eléctricas de carga. La inauguración del muelle marcó un antes y un después para el comercio regional y fue considerada una de las obras públicas más importantes realizadas en Magallanes durante el siglo XX.
Durante las décadas de 1950 y 1960, la constructora Sociedad Constructora Longhi y Cía. Ltda. desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la infraestructura marítimo portuaria de Punta Arenas. Participó activamente en la modernización, contratos de infraestructura marítima y dragado del fondo marino en el Estrecho de Magallanes destinados a mejorar el acceso al puerto de la ciudad junto a la Dirección de Obras Públicas.
Sin embargo, el paso de las décadas transformó el transporte marítimo. La apertura del Canal de Panamá en 1917, el aumento del tamaño de las naves y los cambios en la logística internacional hicieron necesario modernizar la infraestructura portuaria. El antiguo Muelle Prat evolucionó desde un terminal principalmente comercial hacia uno orientado también al turismo de cruceros, la actividad científica y las operaciones antárticas, con importantes ampliaciones ejecutadas durante los últimos años.

En paralelo surgió un nuevo protagonista: el Muelle José de los Santos Mardones, construido entre 1994 y 1996 en el sector de Bahía Catalina y puesto en operación en 1997. Este terminal multipropósito fue diseñado para absorber el creciente movimiento de carga, permitiendo especializar las operaciones portuarias de Punta Arenas. Actualmente concentra gran parte de la transferencia de mercancías, combustibles y carga destinada tanto a la región como a la industria pesquera y acuícola, complementando las funciones del Muelle Prat.
Hoy, ambos terminales son administrados por la Empresa Portuaria Austral y cumplen funciones complementarias. Mientras el Muelle Prat recibe cruceros internacionales, embarcaciones científicas y buques vinculados a la Antártica, el Mardones se consolida como el principal terminal de carga de la capital regional, manteniendo el abastecimiento de Magallanes y fortaleciendo la conectividad marítima del territorio.

La fotografía de aquel antiguo muelle recuerda una época en que el sonido de las grúas y el ir y venir de los estibadores marcaban el ritmo cotidiano de Punta Arenas. Aunque el puerto ha cambiado profundamente, su esencia permanece intacta: seguir siendo la puerta de entrada y salida de la Patagonia chilena, un punto estratégico para el comercio, el turismo y la presencia nacional en el extremo austral.

