36 años de la Convención sobre los Derechos del Niño | Jenniffer Rojas García, Seremi de Desarrollo Social y Familia, región de Magallanes | Opinión
Que nuestro país celebre durante el mes de agosto el Día de Niño tiene su razón de ser. Fue justamente un 14 de agosto de 1990 cuando Chile ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño, transformándose en el sexto país de América Latina y el Caribe en suscribirla y el 23 a nivel mundial.
Aquella ratificación sentó las bases de nuestra actual institucionalidad de la niñez: la Ley que crea el Sistema de Garantías y la institucionalidad especializada como la Subsecretaría de la Niñez, las Oficinas Locales de las Niñez y la Defensoría de la Niñez, tienen su fundamento normativo y valórico en dicha Convención, que reconoce a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho.
La fuerza que desató un tratado internacional de esta envergadura continúa provocando cambios hoy, 36 años después de su aprobación por el Congreso Nacional, generando avances y fortaleciendo los derechos de niños, niñas y adolescentes. Una expresión de aquello lo pudimos observar la semana pasada, a través de la inauguración de la Oficina Local de la Niñez (OLN) de la comuna de Punta Arenas, que será ejecutada por el Gobierno Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena.
Caracterizar a los niños, niñas y adolescentes de la región de Magallanes, es difícil, ya que la geografía y los territorios moldean las habilidades, personalidades, así como las necesidades. Por otro lado, en nuestra extensa región existen sectores urbanos con asentamientos de población muy pequeños, la escuela de la comuna de Rio Verde, por ejemplo, sólo atiende a 5 niños de primer ciclo básico, mientras que la comuna de Punta Arenas concentra al 80% de la población de NNA del territorio, es decir, unos 30.000, según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Comparto estos datos porque grafican el espíritu de aquella convención que ratificamos hace 36 años, que constituye el marco normativo para la instalación de una OLN en cada comuna de nuestro país, sin excepción, porque estamos convencidos que la protección y promoción de los derechos de los niños y adolescente tiene que llegar a los rincones más apartados de Chile, a la medida de las familias, siendo un deber del Estado, garantizar la participación, promoción, prevención y protección de derechos y la colaboración con las familias, independiente del tamaño de la localidad.
Reconociendo los avances que hemos realizado como Estado y sociedad, aún tenemos mucho camino por recorrer en materia de protección de la infancia. Como Ministerio de Desarrollo Social y Familia hemos planteado una hoja de ruta a través del Plan de Protección de la Infancia, priorizando en tres dimensiones: *sacar a los más pequeños de las residencias, *fortalecer las Oficinas Locales de la Niñez como la primera barrera de protección en cada comuna y *reducir las listas de espera, porque la demora en la atención de un niño significa seguir profundizando la vulneración de sus derechos.
A principios de año, el INE nos alertaba de la más baja tasa de natalidad que ha registrado nuestro país, lo anterior obedece a una serie de factores que no serán materia de esta reflexión, pero si me gustaría que por un minuto imagináramos un mundo sin niños ¿cómo sería el mundo sin ellos, sin ternura, fantasía, risas y juegos? Como país tenemos mucho que pensar respecto al valor que otorgamos a los niños y niñas en nuestra sociedad, la posibilidad de expresar su opinión y el resguardo de sus derechos
Que durante este mes podamos recordar al niño o niña que fuimos y el adulto que nos hubiera gustado tener a nuestro lado mientras crecíamos.

