Principales pronósticos de la actividad económica y productiva en Magallanes en el 2° semestre de 2026.
A agosto de 2026, el panorama para Magallanes durante el segundo semestre de 2026 puede calificarse como de crecimiento moderado, con oportunidades importantes en inversión, exportaciones y turismo, pero con riesgos asociados al empleo, la inflación, los costos energéticos y la incertidumbre internacional.
Hay que tener presente que no existe una proyección oficial única de PIB regional para el segundo semestre; por eso, lo más útil es construir el escenario a partir de los indicadores regionales disponibles y de las proyecciones nacionales del Banco Central.
1. Crecimiento regional: moderado, pero probablemente superior a lo que sugieren algunos sectores nacionales
El Banco Central redujo su proyección de crecimiento de Chile para 2026 a 1%-1,75%, debido principalmente al débil primer trimestre. Sin embargo, proyecta una recuperación hacia 2027, con un crecimiento de 2%-3%, apoyado especialmente por la inversión.
Para Magallanes, el escenario base para el segundo semestre es de actividad estable a moderadamente expansiva, sustentada en sectores que tienen una dinámica distinta de la economía nacional:
- industria y exportaciones;
- pesca y acuicultura;
- turismo;
- energía y proyectos asociados al hidrógeno verde;
- inversión pública y construcción;
- servicios vinculados a logística y actividad antártica.
La estructura productiva regional permite, por tanto, que Magallanes tenga un desempeño algo diferente al promedio nacional.
2. Exportaciones: uno de los principales puntos positivos
Los datos disponibles muestran una señal favorable. En abril de 2026, las exportaciones regionales llegaron a US$165,4 millones, un aumento interanual de 14,2%, acumulando un crecimiento de 5,8%. El sector industrial explicó buena parte de ese resultado, con un incremento de 15,1%. Brasil y Estados Unidos fueron los principales destinos.
Esto permite anticipar que durante el segundo semestre:
→ las exportaciones deberían seguir siendo uno de los motores de la economía regional, aunque con bastante volatilidad mensual.
La principal fortaleza está en la diversificación relativa de los mercados externos y en el peso de la industria, pesca y productos asociados a recursos naturales.
El riesgo es que una desaceleración de China, Brasil u otros mercados compradores afecte los precios y volúmenes regionales.
3. Empleo: probablemente será el principal problema económico
Aquí el panorama es menos favorable.
En marzo-mayo de 2026, Magallanes registró una tasa de desocupación de 6,5%, 0,4 puntos porcentuales más que un año antes. Al mismo tiempo, el número de ocupados aumentó 2%, lo que significa que el problema no es una caída generalizada del empleo, sino que la fuerza laboral está creciendo más rápidamente que la capacidad de absorción del mercado laboral.
Para el segundo semestre espero:
- desempleo todavía relativamente elevado;
- mayor presión durante los meses de invierno;
- recuperación hacia primavera-verano;
- mejores condiciones en turismo, alojamiento, gastronomía y actividades asociadas a la temporada turística;
- una posible recuperación del empleo ligado a construcción e inversión si se materializan nuevos proyectos.
En consecuencia, no esperaría una reducción muy pronunciada del desempleo durante el segundo semestre.
4. Turismo: recuperación, pero con un cambio importante en los mercados de origen
El turismo seguirá siendo uno de los sectores más importantes para el segundo semestre y especialmente para la temporada 2026-2027.
Hay una señal interesante: durante enero-junio de 2026 los turistas australianos que visitaron Chile aumentaron 80,1%, mientras que el turismo total cayó 19,4%, principalmente por la fuerte disminución del mercado argentino.
Para Magallanes esto es particularmente relevante por su oferta de naturaleza, aventura, navegación y el destino Torres del Paine.
Por ello, el escenario más probable es:
turismo argentino más débil + recuperación de mercados de larga distancia = temporada turística razonablemente positiva, pero con una composición diferente.
Australia, Estados Unidos, Europa y eventualmente China pueden adquirir mayor importancia para Magallanes.
Además, existe un potencial considerable en la expansión del turismo de naturaleza. Un estudio citado recientemente estima que por cada dólar invertido en la Ruta de los Parques de la Patagonia se generaron seis dólares para las comunidades locales en 2024, con una proyección de 8,6 dólares hacia 2030.
5. Hidrógeno verde: mucho potencial, pero no esperaría un impacto masivo inmediato
El hidrógeno verde seguirá siendo la gran apuesta estructural de Magallanes, pero conviene separar expectativas de la realidad.
Durante el segundo semestre de 2026 probablemente veremos:
- avance de estudios y permisos;
- decisiones de inversión;
- desarrollo de infraestructura;
- contratos y acuerdos comerciales;
- proyectos piloto;
- mayor actividad de proveedores locales.
Pero no se considera probable que el hidrógeno verde genere todavía un gran salto en el PIB regional durante el segundo semestre.
Su verdadero impacto económico probablemente se verá progresivamente entre 2027 y 2030, dependiendo de cuáles proyectos lleguen efectivamente a construcción.
La oportunidad para Magallanes no está solamente en producir hidrógeno o derivados, sino en desarrollar una cadena regional de proveedores, servicios portuarios, construcción, transporte, ingeniería, mantenimiento y capacitación laboral.
6. Inflación y combustibles: un riesgo especialmente importante para Magallanes
Este es probablemente el principal factor externo negativo.
El Banco Central informó en junio que la inflación había aumentado rápidamente debido al shock de costos asociado al conflicto en Medio Oriente. La inflación anual alcanzó 3,9% en mayo y el Banco Central proyectaba que permaneciera elevada antes de regresar hacia el 3% durante 2027.
Para Magallanes, el problema puede ser mayor que en otras regiones debido a:
- distancia de los principales centros de abastecimiento;
- costos de transporte;
- dependencia de combustibles;
- logística marítima y terrestre;
- costos de calefacción;
- aislamiento geográfico.
Por tanto, un petróleo internacional elevado tendría un impacto particularmente sensible sobre los costos regionales.
7. Inversión: la principal oportunidad para 2026-2027
Aquí aparece una de las mejores noticias para el mediano plazo.
El Banco Central señala que el catastro de la Corporación de Bienes de Capital aumentó en 33% los montos previstos de inversión en grandes proyectos para 2026-2029.
Para Magallanes esto puede traducirse en oportunidades en:
- infraestructura energética;
- hidrógeno y combustibles sintéticos;
- puertos;
- carreteras;
- vivienda;
- infraestructura turística;
- infraestructura antártica;
- construcción;
- logística.
La clave será cuánto de esa cartera pasa desde la etapa de anuncio y evaluación hacia ejecución efectiva.
8. Pesca y acuicultura: perspectivas relativamente favorables, pero variables.
La pesca y la acuicultura seguirán siendo fundamentales para la economía regional.
Los datos de exportaciones muestran que la industria mantiene un papel dominante. Sin embargo, este sector está expuesto a factores que pueden cambiar rápidamente:
- precios internacionales;
- aranceles del gobierno de Estados Unidos;
- demanda asiática;
- condiciones oceanográficas;
- disponibilidad de recursos;
- regulaciones;
- costos logísticos.
Por ello, esperaría un comportamiento positivo pero irregular, más que un crecimiento lineal.
Pronóstico general
El escenario prospectivo económico central es que Magallanes terminará 2026 con una economía relativamente resistente, aunque sin un boom generalizado.
Los sectores con mayores probabilidades de crecimiento serán exportaciones, turismo, industria, inversión y construcción, mientras que el empleo y el costo de vida continuarán siendo los principales puntos débiles.
La gran diferencia respecto de años anteriores es que Magallanes está entrando en una etapa en la que la inversión energética —especialmente alrededor del hidrógeno verde— puede comenzar a modificar la estructura productiva regional, aunque sus efectos más importantes probablemente se producirán a partir de 2027.
En términos políticos y económicos, 2026 puede terminar siendo más un año de transición que de expansión acelerada: se están generando las condiciones para una mayor inversión, pero todavía existe una distancia considerable entre los grandes anuncios y su materialización efectiva.
Un elemento que seguiría muy de cerca durante el segundo semestre es el empleo regional. Magallanes presenta actualmente una tasa de desocupación de 6,5%, pero el aumento de la fuerza de trabajo está superando al crecimiento del empleo. Si esta tendencia persiste, podría producirse una paradoja: más inversión y actividad económica, pero una mejora mucho más lenta de la situación laboral de los hogares.
En síntesis: el pronóstico para Magallanes es de crecimiento moderado en el segundo semestre de 2026, con buenas perspectivas para exportaciones, turismo e inversión, pero con un mercado laboral todavía frágil y una economía particularmente expuesta a los costos energéticos y a la evolución de la economía internacional.


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