Cuando la acción vale más que el tiempo
Columna de Jenniffer Rojas García Seremi Desarrollo Social y Familia
En el servicio público, seis meses puede parecer apenas un parpadeo en el calendario, pero en la vida de una persona puede significarlo todo. Cuando asumimos este hermoso desafío por encargo del presidente José Antonio Kast, sabíamos que la responsabilidad no era menor: liderar el corazón del Gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, en una región tan única, extensa y exigente como la nuestra. Hoy, al cumplir este primer hito, miro hacia atrás con profundo orgullo, pero sobre todo con la gratitud de haber tocado vidas y transformado realidades en cada rincón de Magallanes.
Detrás de cada cifra y de cada programa hay historias con rostro humano. Cuando logramos concretar el 100% de la implementación de las Oficinas Locales de Niñez en la región, no abrimos solo carpetas administrativas; abrimos puertas de protección real para la infancia. Cuando alcanzamos la cobertura del 80% en nuestra Red de Apoyos y Cuidados, reafirmamos el compromiso con aquellos que dedican sus vidas a sostener a otros. Y cuando el invierno austral no da tregua, nos da tranquilidad saber que aseguramos todos los recursos, humanos y materiales, para que los tres albergues regionales funcionen todo el año como verdaderos refugios de dignidad y calidez humana.
Cada paso ha tenido un significado especial. La inauguración del programa «Vivienda Primero» representa un hito fundamental en la reinserción de quienes, por diversas circunstancias, vivieron en situación de calle y hoy eligen salir adelante con esfuerzo y constancia. Asimismo, la reciente entrega del Bono por Hijo, que benefició a cerca de 19 mil niños, niñas y adolescentes de hasta 13 años en nuestra región, es una muestra concreta de que la ayuda del Estado llega donde más se necesita.
Seis meses siendo poco tiempo, puede significar muchísimo cuando logramos impactar positivamente en la vida de nuestra región. Quienes recorremos el territorio sabemos que la acción política con sentido humano se mide en momentos inolvidables: en una sonrisa que agradece, pero también en una lágrima silenciosa que pide auxilio; en los abrazos que acogen a quien sufre, pero también en la certeza de que esos mismos brazos necesitan ser sostenidos por una red pública fuerte y eficiente.
Seguiremos trabajando con toda la fuerza para avanzar con convicción y volver cada día a casa con el sentido del deber cumplido. Mientras este Ministerio exista en Magallanes, nadie se sentirá solo o sin red de apoyo, porque nuestra misión permanente será, hoy y siempre, estar incondicionalmente al servicio de nuestra gente.

