¿Está el pueblo unido? | Jorge Restovic Skirving | Opinión
¿ESTÁ EL PUEBLO UNIDO?
Por Jorge Restovic Skirving
“El pueblo unido jamás será vencido” se canta como una certeza. No lo es. Es una condición.
Sergio Ortega la compuso en junio de 1973. No escribió “el pueblo está unido”. Escribió que si está unido, no será vencido. Hay un “si” invisible en cada verso.
De tanto repetirla como afirmación, dejamos de hacernos la pregunta que contiene.
¿Está el pueblo unido?
Hoy, ante los embates económicos, las malas políticas públicas, la poca justicia social, la cesantía y los altos costos de la vida, se conmueve con desazón un pueblo aplastado, desunido, poco organizado. Y todo esto aprovechado hábilmente por aquellos a los que justamente les conviene tener un pueblo así.
Un pueblo aplastado no discute, sobrevive. Un pueblo desunido no se organiza, compite por migajas.
Y es ahí donde la palabra “unidad” se vuelve cliché.
Se usa como palabra cliché que para enfrentar la delincuencia hay que estar unidos detrás de iniciativas legales poco discutidas, presentadas por el Ejecutivo para ojalá ser aprobadas sin más. Como si la unidad fuera levantar la mano.
No entendiendo que detrás de la delincuencia hay rostros de hambre, de cesantía, de necesidad. Y que no todo es crimen organizado.
Gran parte de la delincuencia que nos angustia existe justamente gracias a los forados de una sociedad desunida, que hoy vive más preocupada de sus propios pesares que de los del vecino. Donde nadie mira, nadie cuida, nadie acompaña. Y por ese forado entra todo.
Rostros que requieren más que fuerza policial. Requieren trabajo, educación, acompañamiento, servicios públicos integrales y políticas monetarias adecuadas que pongan a la gente de pie y no de rodillas pidiendo seguridad.
Pedir unidad para aprobar leyes sin discusión es lo contrario a un pueblo unido. Es un pueblo alineado para obedecer.
Un pueblo unido no es el que está todo detrás de la misma ley. Es el que es capaz de discutir por qué un joven de 15 años prefiere una pistola a un título técnico. Por qué donde no llega el consultorio sí llega la droga.
Hoy el pueblo no está unido. Está junto, que es distinto. Amontonado, pero no unido. Nos están uniendo por miedo, no por esperanza. Y por eso nos están venciendo.
No entienden que un pueblo con hambre no pide mano dura, pide pega. No entienden que un pueblo sin futuro no se arregla con más cárcel, se arregla con escuela, con trabajo y con Estado.
Pero no les conviene entenderlo.
Mientras el pueblo siga aplastado y desunido, ellos siguen ganando. La pregunta sigue vigente.
¿Está el pueblo unido?

