¿Qué haría Jesus? | Jorge Restovic Skirving | Opinión
El día de hoy, en medio del debate del presupuesto, quiero detenerme en un discurso que se hizo viral en Estados Unidos y que, aunque viene de Texas, nos interpela directamente a nosotros en Chile.
Se trata del Senador electo James Talarico. En una iglesia, frente a su comunidad, hizo una pregunta sencilla y profundamente incómoda: ¿Qué haría Jesús?
¿Qué haría Jesús con un sistema de impuestos que beneficia a los ricos y deja de lado a los pobres? ¿Qué haría Jesús con un sistema de salud donde las familias deben hacer una colecta para pagar una operación? ¿Qué haría Jesús con una educación cuya calidad depende de la riqueza del barrio? ¿Qué haría Jesús con un sistema económico que pone las ganancias por sobre las personas y el planeta?
La respuesta que dio Talarico es la misma que hoy muchos nos hacemos en silencio en nuestras casas: no basta con la caridad. Hay que cuestionar los sistemas que hacen necesaria la caridad.
En lo principal, esa es la discusión del presupuesto.
Porque cuando hablamos de presupuesto, no estamos hablando de números fríos. Estamos hablando de esa clase media que hoy se siente en peligro. Esa clase media que trabaja, que paga, que hace todo bien, y que sin embargo cada mes llega más justa a fin de mes. Que ve cómo sube todo, menos su sueldo. Que si se enferma un hijo, si queda sin trabajo, si le falla el auto para ir a trabajar, se le cae todo el andamiaje de su vida.
Estamos hablando también de los obreros sin trabajo. De esos trabajadores que un día tenían su pega, su horario, su dignidad, y hoy andan buscando, esperando, resistiendo. Que no piden regalos, piden trabajo. Piden que el sistema no los deje botados.
Un sistema tributario injusto no es un problema técnico, es un problema moral.
Porque mientras unos eluden, otros pagan. Mientras unos se enriquecen, otros hacen rifas para operarse. Mientras unos defienden sus privilegios, otros esperan meses por una atención.
Por eso el presupuesto es un tema país y no de un sector político determinado. Es la decisión de si el Estado va a estar o no para esa clase media que hoy tambalea y para esos obreros que hoy no tienen pega. De si vamos a sostener la salud, la educación y los servicios públicos para todas y todos, o si los vamos a dejar a la suerte del mercado.
Y esa pregunta, ¿qué haría Jesús?, en Chile debiera traducirse en otra, igual de simple: ¿qué haremos nosotros con un presupuesto que debe ser justo?

