La deuda pendiente de Chile: ciencia y financiamiento para proteger nuestro mar | Juan Salvador Miranda V. | Opinión

La deuda pendiente de Chile: ciencia y financiamiento para proteger nuestro mar | Juan Salvador Miranda V. | Opinión


Chile ostenta una fachada litoral de 6.435 kilómetros y ejerce soberanía sobre un vasto espacio marítimo vital para su desarrollo. Sin embargo, carece de una institucionalidad robusta —como un ministerio dedicado a los océanos o a la pesca— y, lo que es aún más grave, enfrenta los desafíos ambientales a ciegas, debido a la crónica falta de financiamiento y autonomía para la investigación científica.
El calentamiento global ya no es una proyección a futuro; es una realidad que altera implacablemente la temperatura del agua, modificando las corrientes y amenazando a la flora y fauna marina. A esto se suma un fenómeno crítico en nuestras zonas australes y de alta montaña: el acelerado derretimiento de los glaciares, cuyos volúmenes masivos de agua dulce alteran la salinidad y la dinámica físico-química de los océanos. Pero la crisis no responde únicamente a factores climáticos globales; sobre este frágil ecosistema también recogen su peaje intensas presiones antrópicas locales, como la sobrepesca, los impactos de la acuicultura intensiva y la acumulación de contaminación. ¿Cómo impactará este cúmulo de desequilibrios a los ecosistemas marinos? ¿Qué especies comerciales y endémicas están al borde del colapso?
Las preguntas son urgentes y las respuestas no admiten demoras. Lo paradójico es que Chile cuenta con centros de excelencia y talento humano altamente calificado para liderar estas respuestas, pero los investigadores continúan navegando en la precariedad de fondos concursables efímeros. Asignar presupuestos estables y dotar de autonomía a la investigación marítima no es un capricho académico; es una condición de supervivencia estratégica y soberana para un país que vive, literalmente, de cara al mar.